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Subida al Cerro del Tepeyac

Luis González

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Introducción
Capítulo 1. La Santísima Virgen de Guadalupe mandó construir su templo.
Capítulo II. Se explica el modo de construir el templo.
Capítulo III. Camino fácil de subir el cerrillo del Tepeyac.
Capítulo IV. Milicia.
Conclusiones.
Apéndice 1.
Apéndice II.
Luis González
Cruciferos
Viacrucis de los Caballeros Crucíferos
Cantos Gregorianos

Otros textos del autor

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EL FUEGO DE ELÍAS. En un sueño del fundador de los crucíferos, fue conducido por un templo antiguo en el centro de México. En su interior fue llevado al pie de un monumento al lado izquierdo del altar principal dedicado a Cristo Rey. En el monumento estaba el profeta Elías y en sus pies ardiendo el fuego de Elías. Se dijo al fundador: "debes cuidar y propagar este fuego", y se le entregó el fuego.

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"LA CRUZ DE CRISTO. En un sueño, el fundador de los Cruciferos fue conducido por un edificio con inumerables iglesias de distintos ritos, y en todas ellas se celebraba la Eucaristía. Los sacerdotes eran de diversos tiempos y con diversos ornamentos, lo mismo que los fieles; pobres y ricos. Otros confesaban y otros estaban ricamente vestidos. Algunos pecaban. Luego fue conducido por la derecha, a una explanada inmensa con piso de piedra donde yacía Cristo crucificado, sangrante y totalmente desnudo, tirado a todo lo ancho y largo, inmenso, con pies y brazos extendidos sobre una inmensa cruz de madera. Se movía. En la cabecera una iglesia blanca, majestuosa que era un altar. Arriba el cielo. Se le dijo: esta es mi iglesia".

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GUERRA SIN CUARTEL. "En un sueño, el fundador de los Crucíferos, fue conducido por muchos rincones de la tierra hacia unas catacumbas donde había una iglesia casi derruida y antiquísima, donde unos sacerdotes concelebraban y el sacrificio era de un cordero inmaculado, tras de lo cual comulgaban con las formas sagradas y se le dio la comunión. Luego fue llevado a un corredor que desembocaba a una arena como la romana, al centro. A su alrededor, en lugar de gradas, miles de nichos pequeños y grandes, recientes y antiquísimos, en cuyo interior se veían horribles monstruos, engendros y demonios de todos tamaños y formas, como petrificados. A su llegada, se empezaron a mover y a caer de todos ellos la piedra en lajas, pues sabían que había llegado la hora de la lucha. Tienes que luchar con todos ellos, se le dijo. Sintió que el peso de la empresa agobió su ser, pero se le dijo que con Cristo y María, vencería".

Subida al Cerro del Tepeyac. Textos que fundamentan la espiritualidad crucifera.