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Caballeros Crucíferos

Apocalipsis

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(Textos que fundamentan la Espiritualidad Crucífera, tomados de los escritos de Luis González)

 

El Apocalipsis

Por Luis González

¡Adelante pase lo que pase! Bien agarrado del brazo del Señor, considera que Dios no pierde batallas. Si te alejas de El por cualquier motivo, reacciona con la humildad de comenzar y recomenzar; de hacer de hijo pródigo todas las jornadas, incluso repetidamente en las veinti­cuatro horas del día; de ajustar tu corazón con­trito en la Confesión, verdadero milagro del Amor de Dios. En este Sacramento maravilloso, el Señor limpia tu alma y te inunda de alegría y de fuerza para no desmayar en tu pelea, y para retornar sin cansancio a Dios, aun cuando todo te parezca oscuro.

 

Beato Josemaría Escrivá de Balaguer.  Amigos de Dios No. 214

 

Exordio

Muy queridos hermanos. Mucho se ha escrito en torno del Apocalipsis y para no perdernos en la multiplicidad de textos, les presento este pequeño trabajo, a fin de que tengamos un resumen por cual podamos disponer nuestro corazón a que el Espíritu Santo lo inflame avanzando en el camino de las buenas obras que nos conducen al Reino del Padre, y que las muchas letras no  nos desvíen de nuestro trabajo principal, el de amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos, viviendo diariamente como medio precioso para poder cumplir con este amor que Dios nos manda, a la compunción del corazón (Lc. 7. 47), que nos ha de proporcionar la pureza de corazón (Mt. 5. 8) para ver a Dios (Apoc. 22. 4);  el don de lágrimas (Mt. 5. 5), que Dios mismo enjugará (Apoc. 21. 4);  y la virginidad de espíritu (Mt. 5. 3), principio de toda dicha.

Consideremos pues, la recomendación de San Pablo, que exalta a la caridad como la más grande de las virtudes, que es la que habremos de vivir con todas nuestras obras.

Este trabajo viene a sumarse a los escritos que fundamentan nuestra espiritualidad de Portadores de la Cruz de Cristo, Crucíferos. Recomendamos vivir ampliamente la compunción del corazón cuyo camino y método se explica en “El Grito de Guerra”, para poder construir el templo que nos ordenó edificar la Santísima Virgen de Guadalupe a través de San Juan Diego, forjando con el Espíritu Santo la perfecta imagen de María en nuestras almas (Lc. 8. 21), así como fue retratada en el alma de San Juan Diego, cuyo ayate contiene a dicha representación (“Subida al Cerro del Tepeyac”). 

Asimismo se suma a las recomendaciones que se asientan en nuestros estatutos, para cumplir cabalmente con los instrumentos de las buenas obras que apunta San Benito Abad; los votos de: pobreza, obediencia, castidad, estabilidad, conversión de costumbres, consagración a la Santísima Virgen María y Víctima de amor. Así también a los oficios evangélicos, que se convertirán en vida en la medida en que cada uno de nosotros los vivamos conforme al llamado del Espíritu Santo.

Así podremos cumplir dignamente nuestro oficio y como Cristo lo espera de nosotros, tal como lo indica al final del Apocalipsis: “El que salga vencedor recibirá todo esto como herencia: y yo seré su Dios y él será mi hijo” (Apoc. 21. 7). Advierto, sin embargo,  que el texto principal cuya lectura para nosotros es obligatoria, es la del  propio libro del Apocalipsis, el cual fue escrito, como el resto de las Escrituras ”para que nuestra alegría sea completa” (1. Jn. 1 4) y para que tengamos dicha: “Dichoso el que lee y dichosos los que escuchan la lectura de este mensaje recibido de Dios y hacen caso de lo que aquí está escrito, porque ya se acerca el tiempo.” (Apoc. 1.3).

Para redactar este texto, nos hemos basado en los libros de Luis Eduardo López Padilla. Recomendamos ampliamente la lectura de todas sus obras, pues creemos que es uno de los apóstoles de los últimos tiempos que Dios ha enviado para enseñarnos el camino de la Cruz.

 

Introducción

La humanidad se encuentra en el vértice de la historia y está frente al radical salto cualitativo de su destino, el cual invariablemente se consumará con el establecimiento de un nuevo orden mundial, con un solo gobierno para todos, el de Dios. Sin embargo, previamente la humanidad habrá de sufrir el embate del impostor, el anticristo y sus seguidores, que buscarán imponer un gobierno mundial distinto del que Dios quiere regalar al hombre, contra Dios y proclamando al anticristo como dios.

En la dimensión sobrenatural sólo dos fuerzas se enfrentan en una singular contienda metafísica, la del bien que prevalecerá sobre el mal.

Dios creo al hombre a su imagen y semejanza para convertirlo en dios por participación, a partir del momento en que Él mismo se convirtiera en hombre, en su Segunda Persona. Así lo había establecido en su sabiduría, por lo que incluso en la propia especie humana se refleja este designio, en las familias, que son una unidad de tres: esposo, esposa e hijo(s), que coexisten en una relación de amor.

Todas las naturalezas creadas tienen al hombre por cabeza en Cristo, por disposición divina. Así, los minerales, inmensos en el universo, cuya naturaleza es ocupar un lugar en el espacio y someterse a las leyes de la física; así los vegetales, que tienen vida, nacen, crecen se reproducen y mueren; así los animales, que son capaces de sentir placer y dolor con sus sentidos e interactuar con la naturaleza con su instinto; así la naturaleza racional del hombre, que le permite darse cuenta de que se da cuenta de todas estas maravillas; así los nueve coros de ángeles, inteligencias puras que ven el rostro del Señor. Todos obtienen una admirable conjunción en el hombre, con Cristo a la Cabeza de todo lo creado.

Luzbel se opuso a la deificación del hombre y por esa desobediencia fue precipitado al abismo y para evitar que se cumpliera la voluntad de Dios en el hombre, lo indujo al pecado, creyendo en su soberbia que Dios no se encarnaría en una carne pecadora. Sin embargo, Dios recreó todas las cosas con la encarnación de Cristo en María, siendo ella el origen de la regeneración, y rescató al hombre de su situación que lo alejaba de Dios, por medio de su pasión, muerte y resurrección, de las cuales también participó María como corredentora.

Siendo la humanidad, particularmente la Iglesia, el Cuerpo Místico de Cristo, debe imitar a su esposo para asemejarse plenamente a Él, por lo que habrá de vivir la pasión, muerte y resurrección de Jesús, tal como lo hizo María y para que estas acciones sean perfectas, habrán de ser en el corazón de María, como siendo ella misma.

Esto ocurrirá como lo narra el libro de la Revelación, que es la esperanza de la humanidad.

En nuestros días, la maldad se ha desbordado y se hace presente en todos los ámbitos para dar cumplimiento a las más antiguas profecías que vaticinaban el triunfo provisorio del mal como condición causal para la regeneración.

El misterio del mal significa que existe un particular designio divino para que la humanidad resurja limpia y luminosa, según el arquetipo divino, lo cual es fuente de esperanza para todos los hombres de buena voluntad.

Por tanto habrán de interactuar en síntesis y gran resumen las fuerzas del mal contra el bien. Estas se expresan entre los hombres, por un lado,  los que tienen al demonio por cabeza, que buscan eliminar todos los derechos que Cristo recuperó para la humanidad, que pretende convertir al hombre en dios sin Dios y contra Dios, con la máxima expresión del misterio de iniquidad, el anticristo, cuyo destino es el de ser precipitado al abismo con el soplo de la Parusía del Señor.

Por otro lado las fuerzas de quienes con sus actos revisten la perfecta imagen de Cristo, que surge de las entrañas de María, que emanciparán, en ellos, a la humanidad, para liberarla de la última impostura demoniaca, con su fidelidad a Dios.

El demonio sabedor de que le queda poco tiempo, presentará el engaño más sofisticado y sutil que su mente planeo, ni más ni menos que hacerse pasar por Cristo en su venida gloriosa, y engañándose a sí mismo y a quienes le sigan, emprenderá la guerra contra Dios y sus elegidos, para instaurar su reino en la tierra, creyendo que podrá vencer a Dios, quien como dijimos y como está escrito, lo precipitará con su soplo.

Presentamos este breve trabajo, con informaciones de estudiosos de la materia, en el que habremos de resumir los hechos que han conducido al desenlace de la historia humana que vivimos y que indudablemente lleva a la exaltación de los hijos de Dios en la nueva tierra en que habrá un solo rebaño y un solo pastor, lleno de justicia y de la sabiduría de Dios.

La Revelación

Apocalipsis es la Revelación que Dios hizo a los hombres, de acontecimientos ocultos y conocidos sólo por Él. El libro del Apocalipsis del apóstol San Juan es el último libro de la Biblia, que adelanta la esperanza de los que son de Cristo -- a quienes distinguen las obras de caridad y la espera ardiente en el retorno de Jesucristo--  y el canto triunfal de la Iglesia perseguida.

Los capítulos 1-3 del Apocalipsis  describen circunstancias históricas de la Iglesia, aplicables a nuestro tiempo. Los capítulos 4-19 narran la Gran Tribulación y al Retorno de Cristo. Los capítulos 20-22 describen su reinado en el mundo por "mil años" y el Juicio Final.

La dificultad para comprender el Apocalipsis queda eliminada en los Últimos Tiempos, de forma que cualquiera podría comprender su significado, como anticipó el profeta Joel (Jl. 3, 1). Las Escrituras revelan con precisión el rumbo de los acontecimientos incluso al punto de poder saber detalles de eventos en específico.

Por esta razón los poderosos toman muy a pecho las Escrituras, no para convertirse y salvar sus almas --porque no quieren que Cristo los salve, como lo adelantó el mismo Señor-- sino para utilizarlas como instrumento ideológico que les permitirá la hegemonía mundial por la que han trabajado asiduamente, con lo que cometen aquel pecado que no tiene perdón en este mundo ni en el otro.

Lo anterior lo comprobamos con el simple hecho de que en Israel los poderosos saben de dónde procederán los ejércitos que habrán de librar la última batalla, situación que fundamenta la lucha sionista de expulsar de Jerusalén primero a musulmanes y enseguida a los cristianos para construir el tercer Templo judío.

La plutocracia mundial también realiza sus acciones con base en las Escrituras y se encamina al establecimiento del sistema 666 del anticristo, por el que solamente podrán intercambiar bienes y servicios los que tengan el código de la bestia, muchos de ellos más interesados por las riquezas y el poder, utilizando el conocimiento de los hechos venideros para sus fines terrenos, con lo que cometen igualmente aquel pecado contra el Espíritu Santo.

Particularmente los ministros de los cultos cristianos encumbrados en puestos administrativos de sus iglesias participan de este conocimiento para dejarse llevar en el duermevela de la corriente imperante y mantener riquezas y puestos de poder corrompiéndose con el abuso de la autoridad ministerial para adquirir poder y riquezas de este mundo.

Estos últimos, que operan en todas las religiones, tienen una figura central en el Apocalipsis y se revelan como la Gran Ramera, la Gran Babilonia, la madre de todas las abominaciones, aquella que va montada en un monstruo rojo (gobernantes y los plutócratas) y que marcha sobre las aguas (sobre todos los poderes terrenales) que viste de rojo y púrpura (colores ministeriales del servicio religioso); la que estaba ebria con la sangre de los que pertenecen al pueblo de Dios (ebria con todas las injusticias que ha cometido contra Cristo, representado en aquellos a quienes deberían servir y de quienes se han servido para sus fines mundanos)  y los que morirán por ser testigos de Cristo (Ap. 17. 1-6).

Estos últimos son figura de lo que Cristo nos había advertido,  son la cizaña cuyas raíces se encuentran entrelazadas con las del trigo, que no será cortada sino por los ángeles de Dios el día de la siega. Encabezando a esta cizaña se encuentran todos aquellos ministros que hacen todo lo que el Señor condenó de los escribas, fariseos y maestros de la ley, en San Mateo Capítulo 23,  y en San Marcos 7. 5-8, de cuya  levadura nos previene en San Marcos 8. 14-21,  que lo honran con la boca pero que su corazón está lejos de la voluntad de Dios. De ellos dice el Señor en  San Marcos 12. 38 que son ladrones e hipócritas y que de nada les sirve su culto, aunque el Señor nos manda “hacer lo que dicen”, pero no imitar sus obras (Mt. 23. 3).

Muchos desde dentro de la Iglesia Católica en breve se desenmascararán y abiertamente instaurarán la religión falsa que ya vienen promoviendo, distinta de la que nos predicaron los apóstoles, para ponerla al servicio del anticristo.

Enseguida se encuentran todos los ministros de los demás cultos cristianos, también aquellos que solamente reconocen a Dios padre e incluso los no cristianos, que se han entregado al demonio, al mundo y la carne con sus acciones.

La mayoría de las personas que operan en estos sectores, de las finanzas, de los gobiernos y de las iglesias no creen en verdad que sus acciones sean malas, incluso hay quienes creen que son buenas y que sirven a las demás personas.

Algunos se sirven de las Escrituras a las que manipulan como instrumento ideológico para alcanzar sus fines, pero la mayoría creen que las cosas que narra la Revelación, son muy lejanas y/o que nada tienen que ver con sus planes y acciones cotidianas. Se dejan llevar por las corrientes imperantes  y enmohecida su conciencia yacen como operarios autómatas preparando el reinado del impostor. Dormidos, no tendrán aceite en su lámpara a la llegada del Esposo y serán arrojados a las tinieblas.

El pueblo de Dios, encabezado por quienes tienen la plenitud de la verdad, en la Iglesia Católica y con todos nuestros hermanos de los demás cultos, que hayan obrado el bien, serán perseguidos por todos los poderes ya mencionados, y  habiendo demostrado fidelidad, formarán parte de los que ofrenden su sangre por Cristo y de los que sean congregados bajo un solo pastor en un solo rebaño.

 

Los últimos Tempos

Los Últimos Tiempos que vivimos ya, son el periodo de la siega donde el trigo y la cizaña son separados después de haber crecido juntos a lo largo de la historia. Son la purificación antes del retorno de Cristo. Es el final de la historia humana hasta hoy conocida que da inicio a la renovación, cumpliéndose así el designio original de Dios por el que iniciará una nueva historia de la humanidad, tal como se concluye de lo que Cristo dijo al referirse a la Gran Tribulación que habrá en este periodo, la cual será "como no la ha habido ni la habrá jamás", (Mt 24, 21). La "recapitulación" de todas las cosas en Cristo se realizará en esta tierra, totalmente transformada.

Citando al Catecismo Oficial de la Iglesia Católica, el Papa Juan Pablo II, dijo (14-02-2001) que  "al final de esta batalla, cantada en algunas páginas admirables por el Apocalipsis, Cristo cumplirá la recapitulación y quienes estén unidos a Él formarán la comunidad de los creyentes que ya no será herida por el pecado, por las manchas y por el amor propio que destruye y hiere la comunidad terrena de los hombres. La visión beatífica, en la que Dios se manifestará de modo inagotable a los elegidos, será la fuente inmensa de felicidad, de paz y de comunión mutua".

Comunidad de los creyentes se refieren necesariamente a nuestra realidad temporal, ya que en el Cielo no existe la virtud de la fe, que habrá desaparecido porque veremos a Dios cara a cara. Las palabras visión beatífica denotan a qué punto la naturaleza humana quedará transformada desde de la Parusía.

El Apocalipsis detalla que el Juicio final será al final de la historia humana, pero la Parusía se coloca al inicio de un largo periodo de paz y de bienestar universal. Los Últimos Tiempos son los siete años -- conocidos como la "semana de Daniel", en la que un día corresponde a un año-- de la "Gran Tribulación" descrita por los profetas Daniel, Isaías, Zacarías, por los Evangelios y por San Pablo.

El pueblo judío y la Iglesia Católica se encuentran estrechamente vinculados con estos acontecimientos. Desde los inicios de la era cristiana, los judíos viven dispersos por el mundo, en espera del cumplimiento de las profecías que anuncian la última y total reunificación en Sión y el triunfo de Israel, con la reconstrucción del tercer Templo.

 

El Anticristo

De acuerdo con las Escrituras, previo al verdadero triunfo de Israel reinará  el anticristo (el que está contra Cristo y el que suplanta a Cristo), quien en medio de la guerra y el caos mundial, solucionará los principales conflictos y firmará un pacto de paz en favor de los judíos con lo que dará un período de falsa supremacía de Israel y paz mundial que durará tres años y medio.

Al principio se presentará como un reconciliador político-religioso –quien desde luego contará con todo el respaldo de todos los poderes del mundo, gobernantes, financieros, comerciales y religiosos, principalmente del antipapa que suplantará a Juan Pablo II y que será cabeza de la gran ramera apocalíptica-- que trae la paz y el auge en el mundo y según el profeta Daniel.

Este personaje tomará ascendencia mundial en un lapso de tres años y medio. Después traicionará a los judíos y al mundo entero, sometiéndolos mediante el poder del Gobierno Mundial –con gobernadores plenipotenciarios que ejercerán su poder en todos las naciones y en todas las congregaciones e iglesias del mundo y en todas las operaciones comerciales y financieras del mundo—cuya estructura  previamente habrá sido instaurada con la guerra a que el anticristo pondrá fin  impuesta inmediatamente al acto en que todos le entreguen el poder de los gobiernos. "Cuando se sientan más seguros, destruirá a muchos y se rebelará contra el Príncipe de príncipes" (Dn 8, 25).

Después de estos primeros tres años y medio –esto es, de iniciada la semana de Daniel, probablemente en coincidencia de la fiesta judía de los Tabernáculos-- el anticristo romperá el pacto y comenzará la persecución contra los propios judíos, contra los cristianos y contra todos los habitantes de la Tierra, pretendiendo que todos lo adoren como dios. Esto es durante los segundo tres años y medio.

Es al final de ese segundo período de la Tribulación, culminará la purificación universal, con la derrota del anticristo y la recapitulación de todas las cosas en Cristo, la cual da inicio a su reinado de paz en la tierra (Apoc. 20, 4).

De este modo, la Gran Tribulación es el periodo de siete años que coinciden con el gobierno mundial del anticristo y será una prueba de tal naturaleza purificadora y santificadora, que juntará admirablemente la gran misericordia y amor de Dios –que puede sacar hijos de Abraham de las mismas piedras (Mt. 3. 9)— por el hombre, con la justicia divina. Por este mismo amor  incluso ha acortado esos días, como nos lo hizo saber el mismo Señor: "si aquellos días no fueran acortados no se salvaría nadie, pero en atención a los elegidos se abreviarán aquellos días" (Mt. 24, 22). Por ello también dijo: “cuando vean que estas cosas empiecen a suceder, cobren ánimo y levanten la cabeza, porque su redención se acerca”. (Lc. 21. 25-31).

Al iniciar el segundo periodo de tres años y medio la Eucaristía quedará proscrita, y solo será restituida con el retorno glorioso de Jesucristo, tres años y medio después. Daniel y San Pablo llaman a esto abominable desolación o la abominación de la desolación. "A mitad de la semana hará cesar el sacrificio, y en un ángulo del altar habrá abominaciones desoladoras hasta el final" (Dn. 9, 27).

Durante siete años, el demonio y los hombres que no quieren ser salvados por Cristo realizarán un fraude, un gran engaño a la humanidad, manipulando todas las esperanzas de los pueblos –incluso el sentido de las Escrituras, como suele hacer el demonio-- para después tiranizarlos desde la mitad de ese periodo. Pretenderán falsificar el retorno de Jesucristo, el cual sin duda ocurrirá al término de ese lapso. La sabiduría de Dios –que es locura para los hombres, advierte San Pablo—ha dispuesto que en ese mismo periodo purificará al mundo y que ocurran diversos fenómenos celestes y terrestres que angustiarán sobremanera a la humanidad, como parte de esa misma purificación, que en orden de la gracia, viene a ser, mejor dicho, una oportunidad (Lc. 12. 58), un regalo (Lc. 18. 7-8; Mt. 20. 9), un tesoro (Mt. 13. 44-45), que debemos agradecer a nuestro Padre amoroso.

Como principio de su toma de poder, los judíos aceptarán al anticristo como al Mesías esperado, cumpliéndose así una de las profecías del mismo Señor : "Vine en nombre de mi Padre y no me habéis recibido, pero vendrá otro en su propio nombre y a ese sí lo recibiréis".

Después de la traición del anticristo, hacia el final de la Gran Tribulación, los judíos reflexionarán y Dios les habrá compartido de la copa que hemos colmado todos los hombres, llena de el amargo zumo de ingratitud consistente en que hemos utilizado los preciosos dones que nos ha dado, no para darnos cuenta del inmenso amor que nos tiene y de lo que nos ha preparado, sino para nuestros caprichos e incluso, para oponernos a Él.

Se cumplirá entonces otra profecía de los Últimos Tiempos con relación a los judíos: su conversión en masa a Jesucristo. Contrariamente, en este tiempo los gentiles habrán llegado a su máxima rebeldía, como anunció San Pablo.

Cuando los judíos clamen por el retorno de Jesús y digan “bendito el que viene en el nombre del Señor”, Él se enternecerá como en la parábola del Hijo Pródigo y saldrá a su encuentro. Precipitará al impostor y a sus seguidores al abismo,  será la unificación universal y el cumplimiento de las grandes promesas de redención que Dios prometió a su pueblo y al mundo entero, y que fueron anunciadas hace más de dos mil años por el profeta Ezequiel. (Ez. 36).

 

Persecución contra los cristianos

En el numero 675 de su Catecismo, la Iglesia Católica profesa: "Antes del advenimiento de Cristo, la Iglesia deberá pasar por una prueba final que sacudirá la fe de numerosos creyentes. La persecución que acompaña a su peregrinación sobre la tierra desvelará el 'Misterio de Iniquidad' bajo la forma de una impostura religiosa que proporcionará a los hombres la solución aparente a sus problemas mediante el precio de la apostasía de la verdad".

Ante el Congreso Eucarístico de Pennsylvania, en 1977 un año antes de ser elegido Papa, Juan Pablo II dijo: "Estamos ahora ante la confrontación histórica más grande que la humanidad jamás haya pasado. Estamos ante la contienda final entre la Iglesia y la anti-iglesia, el Evangelio y el anti­evangelio. Esta confrontación descansa dentro de los planes de la Divina Providencia y es un reto que la Iglesia entera tiene que aceptar".

El 18 de noviembre de 1980, el Papa Juan Pablo II reveló, en Fulda, durante la rueda de prensa que ofreció con motivo de la Reunión de la Conferencia del Episcopado Alemán, que, la Iglesia y el mundo están por iniciar la más grave prueba de su historia.

 

Tercer Secreto de Fátima

La Hermana Lucía, quien protagonizó las apariciones de Fátima, en 1917, había dado a conocer que era voluntad expresa de la Virgen María que el Papa reinante en 1960 publicara el Tercer Secreto, en una ceremonia donde todos los obispos le consagraran a la nación rusa. Si esto se hacía. Rusia se convertiría al cristianismo pero, de no hacerlo, advertía la Virgen, se esparcirían por el mundo la tiranía y los errores sembrados en esas tierras.

El Papa Juan Pablo II dijo: "Por su contenido impresionante, y para no estimular al poder mundial del comunismo a llevar al extremo ciertas ingerencias, mis antecesores prefirieron la relación diplomática del secreto. Además, debería bastar a todo cristiano saber que el secreto habla de que océanos inundarán continentes enteros, de que millones de hombres se verán privados de la vida repentinamente, en minutos. Con esto en mente, no es oportuna la publicación del secreto. Muchos quieren saber sólo por curiosidad y sensacionalismo, pero olvidan que el saber lleva consigo también la responsabilidad. Ellos pretenden solamente satisfacer   su   curiosidad,   y   esto   es  peligroso. Probablemente ni siquiera reaccionarían, con la excusa de que ya no sirve de nada".

Respecto de la Iglesia dijo: "Debemos preparamos a sufrir, dentro de no mucho tiempo, grandes pruebas que nos exigirán estar dispuestos a perder inclusive la vida y a entregarnos totalmente a Cristo y por Cristo. Por vuestra oración y la mía es posible disminuir esta tribulación, pero ya no es posible evitarla, porque   solamente   de   esta   manera   puede   ser verdaderamente renovada la Iglesia. ¡Cuántas veces la renovación de la Iglesia se ha efectuado con sangre! Tampoco será diferente esta vez. Hemos de ser fuertes, prepararnos, confiar en Cristo y en su Santísima Madre, ser constantes, muy constantes, en el rezo del Rosario". El Papa entonces apretó el Rosario y dijo: "Ésta es la medicina contra ese mal. Rezad, rezad y no preguntéis más. ¡Todo lo demás encomendádselo a la Santísima Virgen!"

Respecto del Tercer Secreto de Fátima, fue obvio que la visión dada a conocer por la Santa Sede el 26 de junio del 2000 (la del obispo vestido de blanco que huye de una ciudad en ruinas y es atacado y muerto), no se pudo referir, como se quiso hacer creer, al atentado en Plaza San Pedro, porque existe concordancia en los hechos y porque no se ve la razón de tener que esperar veinte años para hacerlo público, si en verdad la visión se refiriese a ese hecho histórico.

La vidente de Fátima, Lucia describió con detalle lo que va a suceder al inicio y durante la Gran Tribulación,  pero debido a que también se da a conocer la gravísima crisis que sufrirá la Iglesia, por un complot interno contra el Papa, "El secreto, (como diría el Cardenal Ottaviani) tenía que ser enterrado en lo más oculto, en el lugar más profundo, oscuro e inaccesible de la tierra".

El mensaje dado a conocer por el Vaticano el 26 de junio del 2000, es incompleto y la interpretación dada a la visión difiera de la real. La consagración de Rusia con las características que establece el tercer secreto de Fátima no se ha cumplido hasta ahora.

 

El Tercer Templo

Hay que señalar que la profecía de Daniel 9. 27, implica que, efectivamente, existirá un tercer Templo, un culto y un sacrificio. En ese lugar santo, el anticristo firmará un acuerdo de paz y se proclamará a sí mismo como dios, cumpliéndose lo predicho por el apóstol San Pablo en su segunda carta a los tesalonicenses (2 Ts. 2. 8-9).

 

Acciones del Anticristo

El anticristo realizará cuatro acciones: establecerá una falsa paz, restituirá el templo, deslumbrará al mundo con prodigios embaucadores y someterá al mundo entero, primero mediante el engaño, durante los primeros tres años y medio, y luego por la fuerza y la violencia durante el siguiente periodo de tres años y medio: "Se le concederá hacer guerra a los santos y vencerlos, y se le dará poder sobre toda raza pueblo, lengua y nación" (Apoc. 13. 7).

En el primer lapso de tres año y medio, promoverá una impostura religiosa y los judíos creerán que por fin ha llegado el Mesías. Millones de personas de las más diversas creencias y religiones creerán que finalmente se cumple el regreso de su propio fundador.  Todos se postrarán para adorarlo ya que ejercerá una fascinación político religiosa.

En el siguiente periodo de tres años y medio. Dice San Pablo: "Se opondrá y se exaltará a sí mismo por encima de todo lo que se llama Dios o es adorado, hasta sentarse en el templo de Dios proclamándose a sí mismo como Dios" (2 Ts. 2,4), esto último será la abominación de la desolación que advirtió Daniel, el mismo Jesucristo y San Pablo.

Ejercerá un influjo no sólo por sus cualidades humanas, con el liderazgo político y religioso, sino que poseerá un gran poder seductor que, según las Escrituras, le será otorgado por Satanás (Ap 13,12). Muchos cristianos aceptarán al anticristo cuando el Papa ilegítimo refrende su autenticidad "haciendo que la Tierra y sus habitantes adoren a la primera Bestia" (Ap 13, 11).

En caso de que las profecías de Ezequiel (Ez 39, 9-10), cuando señala que Israel usará las armas por siete años, se refieran a los mismos siete años de la semana de Daniel, podemos concluir que el caos se dará como inicio de los siete años de la Gran Tribulación, no a mitad de ellos. La guerra de Israel y la respectiva firma del tratado de paz alcanzada por el anticristo, marcan exactamente el inicio de la Gran Tribulación.

Si la guerra de Medio Oriente se abrió a raíz de un hecho histórico que desató la actual escalada de violencia, ya que el 28 de julio de 2001 grupos fundamentalistas colocaron, en Jerusalén, la primera piedra del tercer Templo judío, con la provocadora presencia de Ariel Sharon en la explanada de las mezquitas, con esas acciones dieron cumplimiento a profecías anunciadas.

 

Inicio de la Gran Tribulación

Además de la guerra, hay tres acontecimientos mas que marcan el inicio de la Gran Tribulación: la caída del sistema financiero, la remoción fraudulenta del Papa legítimo y el Gran Aviso.

Este último será un impresionante fenómeno cósmico descrito por el apóstol San Juan (Ap 6, 12), que será acompañado de una iluminación interna que permitirá a cada ser humano apreciar el estado de su alma para definir su postura en contra o a favor de Dios, y en este caso, la fuerza para seguirlo.

El Gran Aviso o el gran regalo de Dios a la humanidad,  señala que la Gran Tribulación ha iniciado y constituye una preparación --el alimento que se dará a la mujer vestida de sol en el desierto durante tres años y medio (Apoc. 12. 14)-- pues no es sino "el comienzo de los dolores" (Mt. 14, 8), pero que son como de parto, después de los cuales viene la alegría, por lo que  es a la vez una enorme bendición que sólo se le puede comparar a Pentecostés. Además de conocimiento, compunción del corazón y caridad, dará fuerza.

En un período no mayor de un año después del Gran Aviso, vendrá el Milagro, fenómeno sobrenatural que durará varios días y podrá ser transmitido por las televisoras de todo el mundo.

Enseguida vendrá el castigo, que será durante tres días de oscuridad y el retorno del Señor.  Ambos eventos ocurrirán de pronto, cuando nadie se lo espere: “...el día del regreso del Señor llegará cuando menos se le espere, como un ladrón que llega de noche (Mt. 24. 43).  Cuando la gente diga: “todo está en paz y tranquilo”, entonces vendrá de repente sobre ellos la destrucción , como le vienen los dolores de parto a una mujer que está encinta; y no podrán escapar.” (1 Ts. 5. 2-3). Por San Pablo también sabemos que quienes hayan alcanzado su plena transformación espiritual serán arrebatados y resguardados con los que ya hayan muerto en Cristo (I. Ts. 4, 16-18): “Porque se oirá una voz de mando, la voz de un arcángel y el sonido de la trompeta de Dios, y el Señor mismo bajará del cielo. Y los que murieron creyendo en Cristo, resucitarán primero; después los que estemos vivos seremos llevados, juntamente con ellos, en las nubes, para encontrarnos con el Señor en el aire; y así estaremos con el Señor para Siempre. Anímense pues, los unos a los otros con estas palabras”.

 

Colapso Financiero Mundial

El colapso económico mundial es lo que posibilitará al anticristo establecer un sistema de comercio centralizado, cuyo signo es el número 666 que será colocado como único medio para comerciar y recibir alimentos. La "marca de la bestia" es el fundamento del gobierno mundial del anticristo con que ejercerá la dictadura económica mundial.

Será una sociedad sin dinero circulante, con un sistema biotecnológico sin el cual no se podrá comprar ni vender bienes y servicios. "Hará que todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos se hagan una marca en la mano derecha o en la frente, y que nadie pueda comprar nada ni vender, sino el que lleve la marca con el nombre de la Bestia o con la cifra de su nombre" (Ap 13, 16-18). Aquel que quiera salvarse no podrá ser empresario ni empleado o trabajador como conocemos hoy.

Los que no quieran llevar el número de la bestia en la mano o en la frente tendrán que renunciar a sus empresas y a sus trabajos para dedicarse a la mera subsistencia de la vida, en una economía agrícola doméstica o de trueque, lo cual será posible a partir de la advertencia que será la efusión del Espíritu Santo por la que cada hombre verá todas sus iniquidades y podrá adquirir la compunción del corazón, la pureza del corazón y la virginidad de espíritu.

 

No padecerán hambre los que confíen en Cristo

En este momento, muchos ricos y poderosos se convertirán y reconocerán su verdadera misión en esta tierra y organizarán una economía cristiana, por lo que será como en los primeros tiempos del cristianismo, cuando el centro de toda la vida y de toda actividad era Cristo y todas las necesidades estaban satisfechas.

Con la compunción del corazón y el don de lágrimas, entenderán en su corazón aquello que dijo Jesús: “No tengan miedo, ovejas mías; ustedes son pocos, pero el Padre, en su bondad, ha decidido darles el Reino. Vendan lo que tienen, y den a los necesitados; procúrense bolsas que no se hagan viejas, riquezas sin fin en el cielo, donde el ladrón no puede entrar, ni la polilla destruir. Pues donde está la riqueza de ustedes, allí estará también su corazón.” (Lc. 12.32-34).

Por eso la Santísima Virgen pide no preocuparse por los alimentos, sino exclusivamente por la conversión. Ello evidentemente abrirá la persecución contra los elegidos por parte de la bestia, su profeta y los que lleven su número, pero los elegidos estarán protegidos por la compunción del corazón.

Por eso dice el Apocalipsis que cuando la mujer fue conducida al desierto con las alas del águila, para ser alimentada con los frutos de este mismo desierto (el cumplimiento de los 10 mandamientos, las virtudes, los dones del Espíritu Santo, los sacramentos, las bienaventuranzas, y “con toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mt. 4. 4)), la tierra se abrió para tragarse el río que el dragón había vomitado contra la mujer.

La compunción proviene de la humildad; cuando el hombre reconoce lo que es delante de Dios. Es así que esta tierra de la que esta hecho el hombre se abre, con una humildad semejante a la de María, y las acechanzas del demonio no pueden en su contra.

 

Control mundial de las finanzas, la economía y el comercio

Para lograr el control total, el sistema financiero mundial ya está listo y se ha preparado cuidadosamente por los que no quieren ser salvados por Cristo. En Estados Unidos, en  1913, Rothschild, Rockefeller y Morgan lograron que se modificara la Constitución para crear la Reserva Federal y con ello  quitaron al Gobierno y al Congreso norteamericanos el poder sobre el crédito y la emisión del dinero. Quien promovió esta maniobra fue Edward Mandell House, un agente de los Iluminados dedicado a la causa del Gobierno Mundial, que era consejero del presidente Wilson.

Así un pequeño grupo imprime y distribuye dólares a cambio de atraer las riquezas y servicios del mundo, exportando su inflación a las naciones mediante el sistema de bancas centrales dependientes del dólar. El senador norteamericano Charles Lindberg denunció: "Con esta ley se ha constituido el consorcio económico más gigantesco de la Tierra; al firmarla, el presidente ha legalizado el gobierno invisible de los amos del mundo". Así fue como unas cuantas dinastías (Kuhn Loeb, John Pierpot Morgan, First National City Bank, etc.), obtuvieron el mando en el campo económico y político. El Estado mismo tendría que acudir a ellos cuando necesitara dinero y pagaría intereses. La Reserva Federal no es un organismo público, sino un ente privado en manos de pocos. Los principales dueños de la Reserva Federal son: Rothschild Bank, de Londres y Berlín; Lazará Brothers Bank, de París; Israel Moses Seif Bankers Bank, de Italia; Warburg Bank, de Hamburgo y Amsterdam; Lehman Brothers Bank, de Nueva York; Kuhn Loeb Bank, de Nueva York; Chase Manhattan Bank, de Nueva York (Rockefeller) y Goldman Sachs, de Nueva York. Son propietarios de la Reserva Federal a través de, unos 300 accionistas, todos los cuales se conocen y están emparentados entre sí.

El segundo fraude sucedió cuando, en 1971, el gobierno de EU decidió no  redimir sus billetes con oro, como anteriormente se hacía. Con esta acción se dio curso libre al control omnímodo del dinero mundial. Las monedas nacionales se convirtieron en mercancía y se multiplicó la especulación y la usurpación de la riqueza real de las naciones, lo que ha llevado al deterioro de la capacidad productiva de las naciones y al poder total del grupo controlador, que propiciará la posterior imposición del sistema 666. Capitalismo y comunismo se unen bajo una misma dictadura mundial.

La manipulación del comercio y las finanzas ha evolucionado hasta perfeccionarse en nuestros días en beneficio del gobierno mundial. Sabemos que toda riqueza proviene del trabajo y, precisamente para los controladores del mundo, de lo que se trata es de amasar toda la riqueza del mundo, sin que ellos paguen por ese trabajo, o les cueste algo. Este objetivo, antinatural, ha dado origen a todos los sistemas de explotación, hasta los más sofisticados de hoy en día: los mercados financieros. A través de la interacción de estos mercados y de la manipulación de sucesos económicos y políticos del mundo, es posible obtener inimaginables ganancias, sin otro trabajo que migrar de un mercado a otros cuando así convenga. Cada migración dejará incalculables ganancias a los capitales, cuyos dueños están en el secreto de la conspiración.

Evidentemente esa riqueza representa el trabajo de alguien, no es posible que las ganancias aparezcan de la nada, quebrantando las leyes de la física. Provienen de millones de seres humanos que producen bienes y servicios en todo el mundo y que pagan un tributo oculto, en horas-hombre, para que los tiburones de las finanzas lo recojan en determinadas épocas o diario, con las transacciones en mercados. Esta es la gran impostura económica que pende del patrón dólar, o cualquier otro patrón que se imponga en el futuro, por el que se extrae el producto del trabajo de las naciones en cuestión de segundos, cuando el valor de su producción bruta cae por algún movimiento especulativo que ocurra en un lugar remoto. Este mecanismo de tributación oculta sirve también para que los gobiernos aceleren la marcha para imponer las reglas del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional, cuyo objetivo es el establecimiento de un estandar que en el momento adecuado opere armónicamente cuando el anticristo oprima el botón.

 

Masones Apocalípticos

La meta de construir un gobierno mundial contra Dios, ha sido el propósito de sectas como la masonería. La Gran Logia de los Iluminados -- fraternidad secreta, financiada por la dinastía Rothschild-- expresaba que:  "La meta específica de la orden de los Iluminados es la de abolir el cristianismo y derrocar los gobiernos civiles", (John Robinson citando al fundador, Adam Weishaupt). Para ello desarrollaron, desde su inicio planes trans-generacionales introduciéndose en los círculos de poder de los gobiernos y de las finanzas.

Cabe señalar que el nombre de iluminados proviene del hecho de que sus miembros son iniciados en las enseñanzas de Lucifer, supremo dador de luz según la doctrina de la masonería iluminada. Su gran consejo lo forman trece castas que se perpetúan en la secta mediante iniciación satánica generacional. Una de estas, la Merovingia, desciende hasta la casa de Windsor y asciende hasta la tribu de Dan,  de la cual habría de surgir el anticristo. El British Instituto of Intemational Affaires, el Council on Foreign Relations y la CÍA, son organismos creados por esta secta. Los Iluminados vinculan a numerosas instituciones y forman el Committee of 300 cuyo objetivo operativo es el estructurar al gobierno mundial. La familia Bush pertenece a los Iluminados desde hace siete generaciones. Prescott Bush, abuelo del presidente George Bush Jr., --quien se enriqueció financiando a Hitler desde The Unión Banking Corporation de Nueva York, fue el primero en ingresar en Yale a la conocida Orden Skull and Bones.

 

Confrontaciones de Opuestos

Ya desde 1871 se perfiló la estrategia operativa para utilizar la dialéctica de la acción basada en la dialéctica hegeliana, consistente en crear a los contrarios o favorecerlos ocultamente, inducir la acción en ambos para retener el control global de la situación, abiertamente, o desde la penumbra.

Albert Pike, Gran Soberano de la masonería del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, en una carta que dirigió, el 15 de agosto de aquel año, a Giuseppe Mazzini, Gran Soberano de los Iluminados después de Weishaupt, estableció las tres guerras mundiales en que habrían de trabajar las logias de todos los ritos de la masonería universal, para inducir las condiciones propicias para implantar el Nuevo Orden Mundial.

La Primera Guerra Mundial habría de someter el vasto territorio ruso para usarlo como plataforma desde la cual sembrar la polarización del mundo.

Con la polarización de las diferencias entre el sionismo político y  nacionalismo germano la Segunda Guerra Mundial consolida y extiende la misma polarización –la guerra fría-- que permite el control de vastos recursos económicos y establecer en Palestina el Estado de Israel.

La Tercera Guerra Mundial se suscitaría, "exasperando las diferencias entre judíos y árabes para generar un formidable cataclismo social que en todo su terror demuestre a las naciones el efecto del ateísmo absoluto, origen de la barbarie y de la más violenta confusión. Entonces, las muchedumbres, desilusionadas con el cristianismo y no sabiendo a quién adorar, recibirán la verdadera luz de Lucifer, en una manifestación que será resultado del movimiento general reaccionario, siguiendo la destrucción del cristianismo y del ateísmo, ambos conquistados y exterminados al mismo tiempo".

La dialéctica de la acción se muestra también en el hecho de que al mismo tiempo que el judío Karl Marx escribía el Manifiesto Comunista, bajo la tutoría de filósofos iluminados, Karl Ritter también bajo la dirección de otro grupo de iluminados, escribía la antítesis que llevaría al nazismo y al racismo, utilizando la primigenia ideología racista que surgió del Antiguo Testamento por la cual había que exterminar a naciones enteras por no pertenecer a una raza determinada. Así los dirigentes usarán las diferencias de ambas ideologías para inducir la síntesis preparada de un gobierno mundial que eliminará instituciones políticas y religiosas.

La dinámica de dicha dialéctica de la acción en todas sus manifestaciones se alimenta mediante el hostigamiento, cuyo objetivo es el enfrentamiento de las civilizaciones, para el asalto final que permita el control global desde Jerusalén. Cada problema, real o fabricado, se convertirá en una razón para llevamos a aceptar ese gobierno mundial. La mayoría pensará que se trata de una conveniencia del momento, sin imaginar que la red se organizó muchos años antes, con ese propósito de dominio.

La Guerra del Golfo (1991) está en línea con dicho hostigamiento. Abiertamente George Bush padre anunció la instauración del Nuevo Orden Mundial. A partir de esa guerra, se creó un paralelismo entre la ocupación iraquí y el conflicto árabe-israelí.

Con el pretexto del terrorismo islámico, desde EU se exacerba el odio de los musulmanes contra Occidente y contra Israel. La operación dialéctica continuó su marcha con el resultado de que ya desde la guerra de Kosovo (1999) el Pentágono pudo hacerse de un instrumento de intervención capaz de irrumpir en cualquier país del mundo sin el consenso de la ONU. La OTAN dejó de ser un organismo de defensa para convertirse en uno de ataque, cambiando el alegato del "anticomunismo" por el de "custodia de los derechos humanos".

Con los atentados del 11 de septiembre de 2001,  los bombardeos sobre Afganistán en 2002 e Irak en 2003, avanzó el odio contra lo musulmán y bajo la consigna de exterminar al terrorismo como principio, se dio pie a la intervención en Irak y la caída escenificada de Saddam Hissein. En cuanto a los ataques a las Torres Gemelas una versión los atribuye a facciones del propio Estado Mayor y de inteligencia norteamericanos. Thierry Meyssan, documenta cómo los atentados fueron sufragados desde el interior del aparato de estado norteamericano y no por Osama Bin Laden, toda vez que los Bin Laden y los Bush son socios desde los años setenta y actualmente tienen inversiones conjuntas en el Carlyle Partners II Fund de Londres. Ambos, a través de la CÍA, entrenaron y armaron a la jihad islámica.

Los implicados, sabiendo que vendrían los ataques a las Torres, retiraron posiciones y realizaron operaciones diversas en la bolsa,  durante los siete días anteriores al ataque, tal como históricamente se ha hecho en momentos de inicio de operación dialéctica. Un antecedente famoso se tiene cuando Nathan Rotschild informó a los ingleses que Napoleón había vencido en Waterloo, lo que le permitió adquirir los bonos de la deuda inglesa a precio regalado y cuando se supo la verdad, amasó la inmensa fortuna que ahora posiciona a la dinastía como una de las más poderosas del mundo. En el caso de las torres gemelas, los títulos de United Airlines se desplomaron 42%, y las de American Airlines sufrieron una caída del 39%. Operaciones similares se registraron con las opciones de venta de Morgan Stanley Deán Witter &. Co., que se multiplicaron a doce por una durante la semana previa a los atentados. Igualmente sucedió con las opciones de venta de las acciones de Merrill Lynch & Co, que se multiplicaron por 25, y con las acciones de las aseguradoras Munich Re, Swiss Re y Axa. Estas grandes jugadas y ganancias provocaron que  Organización Internacional de Comisiones de Valores (IOSCO) informó, el 15 de octubre del 2001, que esos rendimientos representan "el más importante delito por aprovechamiento ilícito de información privilegiada jamás cometido".

Informó además que la mayor parte de esas transacciones fueron al Beutsche Bank y a su sucursal estadounidense Alex Brown mediante el procedimiento de portage, que asegura el anonimato de quienes realizan las transacciones. Ambas firmas invocaron ese derecho y la Casa Blanca ordenó cerrar las investigaciones. A juicio de Meyssan, esto se debe a que George Bush padre fue uno de los principales beneficiarios de los atentados.

Algunas de las firmas más beneficiadas con la guerra que resultó se encuentran: Haliiburton, Alex Brown, el Carlyle Fund, Brown and Ropt y el Trireme Partners, todas ellas relacionadas directamente con el grupo Bush.

El director de la firma Trireme Partners, Richard Perle, se vio obligado a renunciar como director del Consejo de Política de Defensa, después de que Seymour Hersh publicó, en The New Yorker, que Perle se reunió con el traficante internacional de armas Adnan Kashoggi y con Harb Zuhair, encargado de llevar a Trireme Partners las inversiones sauditas para la guerra contra Irak. Esta reunión fue en Marsella, en enero de 2003, esto es, tres meses antes del ataque a Irak. Henry Kissinger y Geraid Hillman figuran como socios de Trireme Partners y son también integrantes del Consejo de Política de Defensa.

Por su parte, Hussein y el vicepresidente de los Estados Unidos, Richard Cheney,  habían sido socios de 1995 a 2000. A través de las filiales europeas de la compañía Halliburton, de la que Cheney era presidente, le vendían a Irak las piezas de refinería que Bush padre y el mismo Cheney, siendo Secretario de Estado, destruyeron en 1991, durante la guerra del Golfo.

Tras del auto-hundimiento del Maine y del provocado bombardeo en Pearl Harbor, que permitió la entrada de EU a la II Guerra Mundial, se operó desde dentro de EU nuevamente la dialéctica de la acción: crear un enemigo y provocar que el adversario golpee para justificar la acción militar.

El gobierno norteamericano obtuvo posicionamiento en el Mar Caspio y en el Pérsico, la redimensión de  la hegemonía israelí y se benefició con dos de las más grandes reservas mundiales de petróleo.

En 2004 se operó una nueva fase del la dialéctica de la acción con la publicación mundial de fotografías donde los soldados de EU aparecieron torturando y vejando a soldados prisioneros iraquíes, por un lado y por otro el precio del petróleo aumentó de manera exorbitante, mientras que el ejército israelí incrementó sus ataques a la población palestina en Jerusalén. El uso de esta dialéctica continuará hasta que la actual Jerusalén haya sido destruida por completo y los judíos, junto con el anticristo firmen el tratado de paz e inicie la reconstrucción de esta ciudad, con los planos que ya existen, así como la construcción del tercer templo.

 

El Papa bueno y el Papa malo

San Pablo advierte que el anticristo aparecerá cuando sea removida la persona que "retiene" su aparición: "Tan solo con quitar de en medio a aquel que lo retiene se manifestará el Impío" (2 Ts 2, 6-8).  El mismo Señor lo expresó cuando dijo a Pedro, “la roca” : “mira que satanás los ha reclamado para sacudirlos como trigo, pero yo he orado por ti para que tu fe no falle y tú una vez vuelto, confirma a tus hermanos”. ( Lc. 31-32).

Este texto se refiere también a que la oración de Cristo hará que la fe del sucesor de Pedro no falle, situación que lo confirma como roca, lo reafirma como  retenedor, antes, durante y después de ser sacudido como al trigo, lo cual incluye también el ser quitado de en medio, aunque ni su oficio ni la oración de Cristo para él se modifican. Ser cribado por satanás incluye quitarlo de en medio del lugar en que se encuentra. Es precisamente en este momento cuando aparecerá el impío. 

San Pablo señala que el Pontífice reinante en la pre-tribulación será apartado violentamente de su lugar, al ser sacudido,  para que se manifieste públicamente el anticristo: "Herirá al pastor y se dispersarán las ovejas, y tomaré mi mano hacia los pequeños. Y sucederá en toda esa tierra, oráculo de Yahvé, que dos tercios serán exterminados y el otro tercio quedará en ella" (Zac 13, 7-8).

Se manifiesta un paralelismo entre la Pasión de Jesús y la que sufrirá el Papa y los cristianos fieles a él. También al tratarse de una profecía que se refiere al "Día de Yahvé", contiene un anuncio para el Papa inmediatamente antes de la llegada del anticristo, haciéndole saber que habrá un ataque a su persona con la finalidad de dispersar a las ovejas unidas a él y embestir contra los más débiles en la fe.

No dice que matará al pastor, sino que lo herirá. Esto implica que habrá un  papa legítimo, el que fue quitado de en medio y otro ilegítimo o antipapa, conocido como “profeta del anticristo” o “falso profeta”, que usurpará su magisterio y que será no solo el líder de una Iglesia apóstata apartada de la doctrina cristiana. Esta  "Nueva Iglesia" reemplaza las exigencias morales, cosa que ya se vive en numerosas diócesis del mundo, por una doctrina que agrada a los hombres, a la que ya nos han encaminado numerosos obispos con la desacralización y la escenificación tipo show en ceremonias religiosas. Públicamente respaldará al anticristo como el Mesías esperado, así como se hizo creer que ya se ha cumplido el Tercer Secreto de Fátima, con bombo y platillo.

El hecho de haber sido quitado de en medio, al haber huido de Roma para salvar la vida, el Papa deberá guiar la Iglesia desde catacumbas, (¿desde México tal vez?) mientras en Roma el impostor avalará a la bestia

Según algunas predicciones, el Papa saldrá huyendo de Roma en medio de una violenta rebelión que buscará darle muerte. Habiendo logrado escapar, difundirán una falsa noticia sobre su entierro y será nombrado un Papa ilegítimo, lo que provocará en la Iglesia enorme desconcierto, cisma y anarquía. Ese pastor espurio es la Bestia del Mar a que se refiere San Pablo, que legitimará a la Bestia de la Tierra, otro nombre con que el Apocalipsis señala al anticristo.

El Papa San Pío X dijo en 1909: "Yo vi a uno de mis sucesores huir sobre los cadáveres de sus hermanos. Él tomará refugio disfrazado en algún lugar y después de un corto retiro, él morirá una muerte cruel". Sofía María Gabrielle tuvo la revelación, en 1981, de que "Habrá una crisis en la Iglesia, centrada en el papado Vaticano, en que la Iglesia quedará dividida en dos bandos". El beato Joaquín Piccolomini, en el siglo XIII, reveló que "Hacia el final de los tiempos, el Papa será derrocado y la sede de Pedro será usurpada". La beata Ana María Taigi, en el siglo XIX, también vaticinó que "La religión será perseguida y los sacerdotes masacrados, el Santo Padre se verá obligado a salir de Roma".

San Pío de Pietrelcina vaticinó, al recién ordenado sacerdote Karol Wojtyla, en 1947, que sería Papa y le dijo que en Roma habría derramamiento de sangre. En 1820 Ana Catalina Emmerick escribió: "Vi una fuerte oposición entre dos Papas, y vi cuan funestas serán las consecuencias de la falsa Iglesia, vi que la Iglesia de Pedro será socavada por el plan de una secta. Cuando esté cerca el reino del anticristo, aparecerá una religión falsa que estará en contra de la unidad de Dios y de su Iglesia. Esto causará el cisma más grande que se haya visto en el mundo".

Malachi Martín, por treinta años exorcista, alertó:  "Una conspiración diabólica de altos intereses políticos, financieros y religiosos se halla en disposición de alcanzar su último objetivo, su utopía, instaurar una sociedad global, centralizada, socialista y atea. Los integrantes de dicho complot, que sólo tienen en común su terrible sed de poder, planean hacerse con la más .antigua, perfecta y estable maquinaria del mundo: el Vaticano. Y en el ojo del huracán está el Papa, un genio geopolítico cuya eliminación se revela como solución a corto plazo. América, Europa y Rusia conforman el escenario de los dramáticos sucesos que tendrán lugar con el último Papa, sucesos de una magnitud tal que bien podrían cambiar el curso de la historia".

Sólo hasta este momento se hará realidad las prédicas de algunas denominaciones cristianas que identifican al Papa con la bestia apocalíptica y tendrán que corregir a identificar al falso Papa con el profeta del anticristo.

Sólo existe un precedente histórico, en el que un Papa fue forzado a renunciar para elegir a otro. Tras la muerte del Papa Nicolás IV, en 1292, los cardenales, eligieron a Pedro el Ermitaño como Papa quien tomo el nombre de Celestino V  y resultó ser estricto y austero, cosa que ya no gustó a los cardenales. Seis meses después lo obligaron a renunciar. Temiendo un cisma, el sucesor ilegítimo Bonifacio VIII, lo mantuvo ocultamente en prisión hasta que finalmente fue asesinado.

Nadie sabe "el día y la hora" en que todo esto sucederá.  (Mt. 24, 36), pero por las señales sabemos que el inicio de la Gran Tribulación esta a la puerta.

Lucubrando sobre el tiempo, como lo hicieran algunos en el pasado y con las precauciones del caso, son dignos de mencionarse los cálculos de Carlos Vidal Martínez, profesor de matemáticas espaciales en la Escuela Militar de Madrid. Descubrió una cronología idéntica entre cada una de las epifanías marianas y la transpoló a la semana de la pasión de Cristo y a las 70 semanas de Daniel. Concluye que el "viernes santo" de la Iglesia va de finales del 2003 a mediados del 2007, que el "sábado santo" se sitúa entre el 2007 y el 2011, y que el "domingo de Resurrección" (retorno de Jesucristo), será en el 2012.

Sabiendo que la 70a semana de Daniel dura siete años (al igual que las 69 anteriores) se puede deducir, que la Gran Tribulación comenzará en el año 2005 y terminará en el 2012. En el calendario maya la historia humana actual concluye el año 2012.

México entre las naciones

México, como el resto de las naciones, presenta signos de predilección de Dios y los mexicanos creemos que son singulares. Confiamos que tendrán su plenitud, y volcarán a todo el pueblo hacia la santidad, cuando el Espíritu Santo en el Gran Aviso o Gran Advertencia --de la que adelante trataremos—inunde la tierra.

Sin embargo, estos signos históricos para el pueblo de México no pasan por encima de las palabras de Cristo cuando dijo que “son muchos los llamados, pero pocos los elegidos”, esto es, que la invitación es para todos, pero pocos la vivirán hasta sus últimas consecuencias.

Por ello no podemos decir que por el hecho de haber elegido a un pueblo,  este será fiel hasta el final, aunque confiemos en que en el caso de México con la efusión del Espíritu Santo todo el pueblo se vuelque a la conversión sincera y permanente para ser fiel hasta el último momento.

Lo que mejor hemos hecho como humanidad es demostrar al Señor que cuando se elige a un pueblo, este termina utilizando las cosas santas para fines políticos y de poder. Esto ocurrió con el pueblo de Israel e incluso ha ocurrido con nuestra Iglesia Católica, sin que por ello pierda la santidad de su ministerio.

Reiteramos que Dios no se arrepiente de su elección, Israel sigue siendo el pueblo elegido y la Iglesia Católica es el Israel de espíritu, con la plenitud de la Gracia Santificante y de los auxilios para la salvación y la santificación de los hombres. Esto no significa que en su interior no existan hombres perversos y malvados, como lo expresa el misterio de la raíz de la cizaña mezclada con la del trigo, pero también hay hombres buenos y santos, muy santos. Lo mismo ocurre en todas las sociedades de los hombres, hay buenos y malos, y ambos coexisten hasta que sean separados por los ángeles de Dios.

En este sentido, México cuenta con vastos signos de la predilección divina, pero ello no lo hace inmune de las consecuencias de las elecciones que libremente cada quien tome. Así podemos decir que no todos son mexicanos auténticos, como no todos son judíos  o católicos auténticos, sino solamente aquellos que viven con todo su corazón, con toda su mente y con todo su espíritu lo que ello significa.

El Reino de Dios no proviene de la política ni de los poderes que el hombre ha establecido en la tierra, por tanto, si bien el trabajo bien hecho en nombre de Dios para el bien del prójimo es santificador, independientemente de la actividad lícita que se realice, y contribuye a la edificación del Reino de Dios, no lo son las acciones planeadas meticulosamente para infiltrar al poder político o económico con la idea de que algún día se podrán servir de esos instrumentos para utilizarlos para el bien. Un árbol malo no puede dar frutos buenos.

Esta estrategia que han puesto en marcha organizaciones que dicen ser cristianas, católicas, no viene a ser sino un engaño más del demonio cuando los medios que utilizan dejan de lado la santificación propia a través del servicio que implica el mandamiento nuevo que Cristo nos dejó: “que se amen los unos a los otros como Yo los he amado.” (Jn. 13. 35-35). No es más importante llevar a cabo los planes humanos de avance estratégico en nombre de Dios, que servir al prójimo, que perdonar al hermano o buscar la salvación del “enemigo” con sacrificios y oraciones.

Así encontramos a personas que han dedicado toda su vida a trabajos que consisten en infiltrar a gobiernos, instituciones de poder, incluso hasta la propia Iglesia, con el objeto de obtener el control para desde allí hacer un supuesto bien.

Cristo dejó bien claro cuales son los medios de la salvación del hombre y ninguna estrategia humana que los manipule, o los utilice para hacerse del poder, puede servir a Cristo, ni siquiera a sí mismo. Estas acciones vienen a ser ni más ni menos que una forma más con la que el demonio expande su reino fugaz, engañando, como Cristo lo advirtió incluso a los elegidos.

Aquel que tenga la fe y la esperanza, pero que no tenga la caridad, se engaña, como bien dijo San Pablo. Como lo expresa el libro de la Revelación, quien tenga el sello del anticristo en su mano o en su frente, será precipitado junto con la bestia. Quienes no tengan la imagen de Cristo, tienen la de la bestia. Aunque alguien esté en el banquete real, pero no tenga puesto el traje de bodas, será echado fuera. Habrá quienes se vuelquen tras su vida de desamor a Dios, llenos de la compunción y el don de lágrimas, pero entre ellos habrá quienes vivan la efusión del Espíritu Santo como lo dijo Nuestro Señor, como semilla que cae en el camino, y otros las preocupaciones del mundo los absorberán, otros la gran tribulación los bloqueará y otros de plano, como en el caso de los parientes del rico Epulón¸ “si no escuchan a Moisés y a los Profetas, ni aunque resucite un muerto se convertirán”. (Lc. 16. 31).

Aclarado eso, sabemos que es católico el que vive como tal, que es judío el que vive como tal y que tiene la elección de los signos que Dios ha escrito para México, el que se adecua a ellos, por lo que no todo el que grita “¡Viva el Papa!” está  verdaderamente con el Papa, aunque se haya reunido con él, tal cual no todo el que diga Señor, Señor  entrará en el Reino de los Cielos (Mt. 7. 21-27), y tampoco el hecho de que Jesús haya predicado en nuestras plazas o curado a nuestros enfermos es garantía de nada. Solamente los que cumplan la voluntad de Dios son los elegidos. Por tanto, unas señales no garantizan que el pueblo al que le fueron entregadas se salvará masivamente, o que será por ese simple hecho un soldado de Cristo. Un extranjero puede ser más israelita que uno que haya nacido en aquella tierra, como lo constató el mismo Señor con extranjeros que tenían más fe que todos los judíos. Uno que no sea mexicano que viva el perfil de lo expresado en las señales de Dios, es más mexicano que miles de nosotros gritando ¡Viva el Papa!, pero que en nuestra vida diaria nos comportamos como paganos.

Puntualizado lo anterior pasemos a las señales.

Refiriéndose al legado que la Virgen María dejó en el cerro del Tepeyac, el Papa Benedicto XIV aplicó a la nación mexicana lo expresado por el Rey David que se refiere a Israel: Dios no hizo cosa semejante con ninguna otra nación.

La predilección de la Virgen de Guadalupe por México brillará entre las naciones durante la Gran Tribulación, cuando se distinga la acción espiritual de quienes nazcan de María, con la imagen perfecta de Cristo, consumándose el sentido de la revelación de la imagen de Nuestra Señora cuando se apareció encinta en el ayate de Juan Diego. Este hecho proclamará la lucha entre la "Mujer vestida de sol" y la "Serpiente", batalla que culmina con la victoria final de la Mujer y con la renovación admirable de todo el orden cósmico y humano.

La presencia de María en México ha tenido la finalidad de preparar a los mexicanos –y a todos, sin importar raza o nación--- que quieran revestirse de su pureza y nacer de sus entrañas a fuerza de acciones santas, con el cumplimiento asiduo de los 10 mandamientos en una conversión de costumbres diaria al modo de María, con las que adquirirán la perfecta imagen de su hijo Jesucristo y habrán construido así el templo eterno que ella mandó edificar.

La misión de quienes tengan este perfil en los Últimos Tiempos, será la de constituir la verdadera Iglesia de Cristo y proclamarla frente a la impostura demoniaca del anticristo y su profeta y anunciar el verdadero retorno de Jesucristo, tal como Él lo manifestó, glorioso y desde el cielo, entre las nubes, rodeado de sus ángeles. Al mismo tiempo testimoniarán ante el mundo, su fidelidad al Papa legítimo. Será la gracia de quienes hayan logrado construir en ellos al templo de Dios que ordenó la Virgen de Guadalupe, quienes tendrán el mandato y el carisma especial de adhesión al Papa legítimo, los cuales despuntarán espontáneamente al momento del caos y la división.

Iniciando en México, se levantarán las voces que proclamarán a María como Corredentora, y es hasta este momento, que la disputa teológica en torno al papel de María, tendrá punto final. La controversia forma parte del antagonismo soterrado que en su momento se hará manifiesto, y tiene que ver con el desarrollo de los acontecimientos en Roma.

La canonización de Juan Diego inició la construcción del templo que la Virgen de Guadalupe ordenó edificar, con almas y cuerpos de hombres, mujeres y niños, de toda raza pueblo y nación. Ese es el verdadero templo de Dios, el que Él quiere, porque todos los demás serán destruidos, como adelantó el Señor cuando los discípulos no alcanzaban a ver que el templo que Dios ama es el templo del cuerpo de Cristo, que habremos de edificar una vez que nos convirtamos a Él con la compunción del corazón, como estado permanente de nuestras almas, en María, modelo de todo templo que los hombres quieran edificar para Dios, porque fue instituido por Dios Mismo, por cada una de sus tres divinas personas.

Con la canonización de Juan Diego, el Papa Juan Pablo II reconoció que la imagen de María no solamente estaba impresa en el ayate, sino sobre todo, en el alma de este santo varón y que con el trabajo de construir el templo que la Virgen mandó, ni más ni menos que adquiriremos esa misma imagen en nuestras almas y con ello se consumará el nacimiento que anuncia esta misma imagen, al aparecer encinta: el nacimiento de Cristo en cada uno de quienes quieran cumplir con el mandato.

La esencia de la aparición de la Virgen María en México se revelará en su plenitud cuando la Mujer, perseguida por la Serpiente, huya al desierto con las alas del águila, para refugiarse,  ser alimentada con la santidad, y preparar la victoria de su Hijo.

La mujer, que es figura de la Iglesia, se refugiará en el desierto, que es figura del lugar de penitencia, o mejor dicho, del lugar donde muchos cristianos alcanzaron la santidad plena, el lugar donde el hombre se encuentra en intimidad con Dios. Allí será alimentada con la gracia santificante (Mc. 3. 34-35), con la plenitud de las virtudes, con las plenitud de la obras de caridad, con la plenitud del don de lágrimas que nos obtiene la compunción del corazón (Lc. 7. 47) y con la pureza de corazón (Mt. 5. 8) que permite ver a Dios y que alcanzaremos en María con la Virginidad de Espíritu. Y también con el sufrimiento de la persecución. Así se prepara la victoria final de Cristo.

En los Últimos Tiempos este habrá de ser el papel de los mexicanos que acepten la elección y de quienes quieran ser mexicanos de espíritu, como lo fue el Papa Juan Pablo II.

El libro "Quetzalcóatl y Guadalupe", de Jaques Lafaye cita sermones del siglo XVIII: "La Virgen María, aparecida en su imagen de Guadalupe, dotó a los mexicanos de un carisma de identificación con la Mujer del Apocalipsis. Al referirse a las profecías atribuidas al apóstol San Juan, dejaba ver en la mariofanía del Tepeyac el anuncio del Fin de los Tiempos, a los cuales subsistirá la Iglesia parusíaca de María. Del mismo modo que Dios había elegido a los hebreos para la encarnación de su Hijo Jesús, del mismo modo María, la redentora del Final de los Tiempos, la que triunfará sobre el reino del anticristo, quiso elegir a los mexicanos".

México nace con el símbolo del águila devorando a una serpiente, lo que implica no solamente el trabajo que cada mexicano debe realizar de eliminar el mal que lleva dentro y que manifiesta en sus actos, sino que implica una misión trascendente que se revela plenamente al final de los tiempos, en el que María quebrantará la cabeza de la serpiente, la que rige sus acciones, para dar cumplimiento al designio divino que anuncia el retorno glorioso de Cristo.

En el contexto apocalíptico, el águila y la serpiente figuran a las dos mujeres de la Revelación: la mujer vestida de sol y la gran ramera. La primera es sin duda la Virgen Santísima de Guadalupe, encinta,  y también lo es la Iglesia verdadera. La segunda es la iglesia falsa, la simiente de la bestia. El trigo y la cizaña, el verdadero pueblo de Israel y la burda imitación satánica. En este sentido, será en México, más que en cualquier otra parte del mundo, donde se vivirá a la santidad en su máxima expresión, al igual que la perversión en su máxima expresión. Esta última caracterizada por la serpiente, la simiente del anticristo, el misterio del que escribió San Juan: “ver en el lugar de la religión verdadera, en el lugar de la Iglesia verdadera, a la religión prostituida, a la Iglesia falsa; en el lugar del santo de los santos, al misterio de la iniquidad; en el lugar del sacramento de la salvación al signo de la perdición, al maligno”, como expresa Luis Eduardo López Padilla en “El Sol Eclipsado” .

Este símbolo implica también que en nuestra patria habrán de enfrentarse el bien contra lo más acérrimo del mal, que si bien existirá una simiente de la luz, también aquí estará la simiente del mal, que irremisiblemente habrá de perecer con la Parusía de Cristo. Por un lado, la nación está llamada a convertirse en águila que devora a la serpiente, y por otro existe una simiente perversa, la más perversa del mundo, que buscará aniquilar al águila, en una lucha singular que se dará en lo individual y en lo colectivo.

La mujer ramera estaba "embriagada con la sangre de los santos y con la sangre de los mártires de Jesús" (Apoc. 18, 6) hacía lo que Cristo maldijo: "Ay de vosotros que edificáis tumbas suntuosas a los antiguos profetas, y si hubiesen vivido en su tiempo, les hubieses dado muerte, como lo hicieron vuestros padres, y como estáis a punto de hacer conmigo, que soy el profeta sumo, el Mesías prometido” (Cfr. Lev. 11, 47; Mt. 23, 29). La gran ramera se hartará y gozará exterminando y persiguiendo a los santos,  y a semejanza de los contemporáneos de Jesús, derramará la sangre de los profetas inocentes, la sangre de los mártires de los últimos tiempos.

El águila, la Mujer vestida del sol, padecerá "dolores de parto",  y por su parte el Dragón  (la serpiente) estará a punto de tragar a su hijo,  que se va a salvar de milagro, por intervención divina; y ella se va a salvar, es decir, la Iglesia Verdadera, porque huirá al desierto, como ya explicamos, a la soledad con dos alas de águila, y aún allí la perseguirá la oleada de agua sucia que el Dragón vomitará contra ella y que la tierra se tragará, esto es, que la humildad de María, como sello de esta Iglesia confundirá la soberbia del dragón y esto la preservará de sus acechanzas. La mujer vestida de sol, ya alimentada con los frutos del desierto, --habiendo edificado en sí misma, con cada uno de los hombres mujeres y niños que la constituyen el templo que la Virgen de Guadalupe ordenó construir y cuando cada uno refleje la imagen de Cristo en su alma, la verdadera imagen de María, que es la más perfecta imagen de Cristo, con el fuego purificador y el crisol del sufrimiento—tendrá las medidas, los adornos y las caractrísticas de la nueva Jerusalem, "engalanada como una novia ataviada para su esposo" (Apoc. 21 y 22).

El águila, la Mujer vestida de sol con la luna a sus pies y en su cabeza una corona de doce estrellas, es la Iglesia de los últimos tiempos, la Iglesia fiel a Cristo su esposo que será llevada al desierto para alimentarse con los frutos celestiales con los que allí Dios alimenta a los santos: la compunción del corazón, el don de lágrimas, la virginidad de espíritu, el cumplimiento de los 10 mandamientos, las tres virtudes teologales y cardinales, los 7 dones del Espíritu Santo las siete virtudes capitales, las 14 obras de misericordia, la pobreza, obediencia y castidad; la estabilidad, la conversión de costumbres, la perfecta semejanza con María, las virtudes de las virtudes de las siete iglesias, todos los oficios de las parábolas del Evangelio; todas las virtudes de los santos fundadores de congregaciones y órdenes religiosas y todo lo que no alcanzamos a entender por lo que Dios eligió a María para ser su Hija, Madre y Esposa, trono y sagrario de la Santísima Trinidad.

Estará revestida para las bodas del cordero,  con el anillo de compromiso que Dios le habrá dado con la efusión del Espíritu Santo y llena de amor a sus ojos.

La serpiente, la mujer ramera y blasfema es la religión adulterada, la falsa iglesia de los últimos tiempos que sumará todas las perversiones de todas las religiones para pretender hacer una sola antiiglesia con un solo antipastor, estará encabezada por un falso profeta por un papa falso y por un falso mesías, el anticristo. Prostituida y teniendo como sacramentos a  los poderes de este mundo y a toda perversión humana, estará asentada sobre la formidable potencia política, tiránica y militar que desarrollará el nuevo orden mundial para que surja en breve el imperio del anticristo.

Otro signo para los mexicanos es la peregrinación de los aztecas hacia el lugar donde se edificaría la Gran Tenochtitlán simboliza el camino del guerrero de Cristo hacia su iluminación y santificación, para poder convertirse en fundador de la ciudad de la luz, el cual no excluye la entrega de la vida y el sufrimiento que se menciona para poder entrar al desierto donde adquirirá la ciudadanía divina.

El Himno Nacional es otro símbolo grandioso que expresa el destino de los mexicanos. Por ello inicia con una llamado de alerta: “Mexicanos, al grito de: ¡Guerra!, el acero aprestad y el bridón, y retiemble en sus centros la tierra al sonoro rugir del cañón”.

El triunfo glorioso de los hijos del águila también se expresa en este canto, quienes recibirán el galardón de la paz de los Hijos de Dios, tras la batalla, así como el destino trascendente:  “Ciña ¡oh Patria! Tus sienes de oliva, de la paz el arcángel divino, que en el cielo tu eterno destino, por el dedo de Dios se escribió”.

También se expresa el perfil de los mexicanos que habrán de expulsar al “extraño enemigo”, el anticristo: “Mas si osare un extraño enemigo, profanar con su planta tu suelo, piensa ¡Oh Patria Querida! Que el cielo, un soldado en cada hijo te dio”.

El poder y la virtud de los hijos del águila María también se expresa en el Himno que se refleja en la estrofa: “Antes Patria que inermes tus hijos, bajo el yugo su cuello dobleguen, tus campiñas con sangre se rieguen, sobre sangre se estampe su pie. Y tus templos, palacios y torres, se derrumben con hórrido estruendo, y sus ruinas existan diciendo: ¡De mil héroes la patria aquí fue!”

Esta estrofa hace clara alusión a la batalla final, al periodo de la Gran Tribulación de la cual los hijos del águila serán transformados gloriosos al igual que Cristo.

El Señor dice en el libro del Eclesiástico (39.13-21): “Oídme, hijos santos, y floreceréis como rosal que crece junto al arroyo. Derramad suave aroma como incienso y floreced como el lirio, exhalad perfume suave y entonad cánticos de alabanza. Bendecid al Señor en todas sus obras... Las obras del Señor son todas buenas; sus órdenes se cumplen a tiempo, pues todas se hacen desear a su tiempo; a un mandato suyo se cumple lo que Él quiere y no hay quien impida su obra de salvación... Extiende su mirada desde el principio hasta el fin de los siglos y nada hay admirable ante Él. No hay lugar para decir “¿Qué es esto?, ¿Para qué es esto?” Todas las cosas fueron creadas para sus fines”.

La elección de convertirse en águilas, hijos de María o de ser hijos de la serpiente, es de cada uno.

 

El trabajo de Benedicto XVI

Tras el trabajo del sol, que era el símbolo de Juan Pablo II, viene la gloria del Olivo, que es el símbolo del Papa Benedicto XVI, y que representa la paz del orden que ha emprendido para la Iglesia, con la ortodoxia. Es una especie de triunfo, análoga a la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén, tras de la cual el Señor sacó del templo a los vendedores y directamente cimbro a los poderes terrenales de quienes se habían apoderado del templo para sus fines personales de poder y riqueza.

Es posible que en esa misma analogía lo que sigue es la pasión, muerte y resurrección del Cuerpo Místico de Cristo, ya que a toda acción corresponde una reacción en sentido opuesto y de estar en lo cierto, el traidor ya ha negociado con los poderosos del mundo, para entregar al representante de Cristo en la tierra, con lo que se aproxima el jueves y el viernes santo de la Iglesia. Una señala de ello puede ser la profusa propaganda con la que fue anunciado en todo el mundo “El evangelio de Judas”, acompañado del cual en todo el mundo se difundió la versión de que Judas no fue traidor, sino que “ayudó” a Jesús a cumplir su misión por habérselo pedido el mismo Señor. Incluso se resaltó a Judas como “el valiente”, y “el único que acepto ese trabajo que pedía Jesús”.

A nuestro modo de ver las cosas, eso viene a preparar también el camino del Judas colectivo que entregará al cuerpo místico de Cristo al sufrimiento y a la muerte, pero resucitará al tercer día.

 

Qué ocurrirá primero y qué después

Una de las dificultades que han encontrado los estudiosos de La Revelación es la secuencia de los eventos anunciados, dificultad que se irá diluyendo en la medida en que avancen los sucesos y la Gracia de Dios se manifieste por medio de los elegidos.

Aquí anotamos el orden con el que muchos concuerdan, y que consiste en que el periodo denominado Últimos Tiempos, es el que engloba a los siguientes eventos: La Gran Tribulación, El Gran Aviso, el reinado del anticristo, la batalla del Armaguedón, El Milagro,  El Castigo y El Juicio de las Naciones, y finalmente, la Parusía de Nuestro Señor Jesucristo. Los siguientes eventos marcan la era del universo regenerado, con la conclusión de la historia humana en la tierra: la segunda venida de Nuestro Señor Jesucristo,  El Juicio Final El Reino de mil años de los Corazones de Jesús y María.

No hay aún acuerdo entre los estudiosos sobre la secuencia de algunos de estos sucesos ni de su duración en el tiempo como lo conocemos, por lo cual nos avocaremos exclusivamente a explicar lo que tenemos en vísperas.

La Gran Tribulación dura siete años e inicia con el periodo de tres años y medio de ascenso del anticristo y es precisamente durante este primer periodo, en el que ocurrirá lo que se llama El Gran Aviso o la Gran Advertencia o simplemente la advertencia. En este mismo periodo y después de la advertencia vendrá El Milagro. A finales del segundo periodo de tres años y medio, que coincide con el reinado del anticristo vendrá El Castigo, que es el Juicio de las Naciones.

Durante la Gran Tribulación, en curso o después de la advertencia y del milagro y previo al castigo, ocurrirá la venida, predicación, prodigios, muerte a manos del anticristo, la resurrección y elevación al cielo de los dos testigos de Dios, que son, según la tradición, los profetas Enoch y Elías. Estos profetas “echarán fuego por la boca, que quema por completo a sus enemigos; así morirá cualquiera que quiera hacerles daño... tienen el poder para cerrar el cielo, para que no llueva durante el tiempo en que estén hablando de parte de Dios y también tienen el poder para cambiar el agua en sangre y para hacer sufrir a la tierra con toda clase de calamidades, tantas veces como ellos quieran. Pero cuando hayan terminado de dar su testimonio, el monstruo que sube del abismo, los atacará, los vencerá y los matará. Sus cadáveres quedarán tendidos en las calles de la gran ciudad donde fue crucificado su Señor... Y por tres días  y medio  la gente de distintos pueblos, razas, lenguas y naciones verá sus cadáveres y no dejará que los entierren. Los que viven en la tierra se alegrarán de su muerte. Estarán tan contentos que se harán regalos unos a otros, porque aquellos dos profetas eran un tormento para ellos. Pero al cabo de los tres días y medio, Dios los revivió y se levantaron otra vez, y todos los que los vieron se llenaron de miedo. Entonces los dos testigos oyeron una fuerte voz del cielo que les decía: ¡Suban acá! Y subieron en una nube y sus enemigos los vieron. En aquel mismo momento  hubo un gran terremoto y a causa del terremoto se derrumbó la décima parte de la ciudad y siete mil personas murieron. Los que aún quedaron con vida, llenos de miedo alabaron a Dios que está en el cielo.” (Apoc. 11. 4-13).

Es posible que los enemigos de Dios digan que estos testigos son extraterrestres que vienen a preparar la invasión de la tierra, como ya desde hace años la ideología dominante viene advirtiendo a través de numerosas películas.

También durante o después de la advertencia y el milagro, y previo al castigo, ocurrirá la exaltación de los Apóstoles de los Últimos Tiempos, o de los Santos de los Últimos Tiempos.

San Luis de Montfort (1673-1716) escribió: "En la Segunda Venida del Señor, María será dada a conocer de una manera especial por el Espíritu Santo, de modo que por su medio, Jesús sea mejor conocido y servido...María brillará más que nunca en esos últimos días para hacer volver a los pobres pecadores que se han descarriado de la Familia de Dios...Sin embargo, las almas endurecidas por la impiedad provocarán una rebelión terrible contra Dios, tratando de descarriar a las almas (incluso a las se opongan a la rebelión), y causarán que muchos caigan como consecuencia de sus amenazas, acechanzas y promesas halagüeñas... Satanás, sabiendo que le queda poco tiempo, redoblará sus esfuerzos y sus ataques. Conjurará crueles persecuciones y tenderá terribles asechanzas en el camino de los fieles... María elevará a los apóstoles de los últimos tiempos para que luchen contra el maligno... Serán pequeños y pobres ante los ojos del mundo y hasta perseguidos por otros miembros del Cuerpo de Cristo”. (Mt. 10. 21-24).

Estos Apóstoles de los Últimos Tiempos serán especialmente formados por la Santísima Virgen María, seleccionados de entre los hombres, y su misterio radica en que serán pequeños y pobres ante los ojos del mundo (Lc. 21. 4) y hasta perseguidos por otros miembros del Cuerpo de Cristo, pero tendrán gran celo por la voluntad de Dios, por su templo que es la Virgen y gran poder para obtener victorias formidables en orden de la gracia, y una gran conciencia de quienes sirven, que dicen de sí: “Siervos inútiles somos, sólo hemos hecho lo que teníamos que hacer” (Lc. 17. 10).

Ellos serán reunidos no solamente del seno del catolicismo (Lc. 9. 49-50), sino de todas las religiones y pueblos (Lc. 14. 15-24), una vez convertidos por la efusión del Espíritu Santo en el día de la Advertencia.

El profeta Zacarías menciona que vendrán de todas las naciones: ““Canten de alegría, habitantes de Jerusalén, porque yo vengo a vivir entre ustedes”. Cuando esto suceda, muchas naciones se unirán al Señor. Y Él dirá: “También estas naciones serán pueblo mío, y Yo viviré entonces entre ustedes”” (Zac. 2. 10-11).

Incluso podrán haber sido grandes pecadores en su vida anterior, y cuya compunción los convierta en apóstoles. “Mucho se le ha perdonado, porque mucho ha amado”, dijo el Señor (Lc. 7. 47), y también dijo: “Los últimos serán los primeros” (Mt. 20. 16). Ayer como hoy y como mañana, está abierta la puerta para que los publicanos y las prostitutas se adelanten en el reino de los cielos, porque hay más alegría en el cielo por un pecador que se arrepiente que por 99 justos que no necesitan arrepentirse (Lc. 15. 7), esto es que es más agradable a los ojos de Dios, un corazón contrito (Sal. 50. 17) que uno que cree que no necesita de contrición (Lc. 18. 9-14).

También participarán aquellos que desde antes se hayan convertido a Dios por María, provenientes de distintos grupos religiosos y cada uno tendrá inscrito en su corazón por María la obra que deberá realizar:  “Yo, el Señor, protegeré a los que viven en Jerusalén. Los más débiles serán tan fuertes como el Rey David, y los descendientes de David serán como Dios, como el ángel del Señor, que va frente de ellos. En aquel tiempo destruiré a cualquier nación que ataque a Jerusalén” (Zac. 12. 8-9).

San Luis de Montfort escribió: "...el Altísimo y su Santa Madre formarán grandes santos para Sí, que sobrepasarán a la mayoría de los otros santos en santidad, como los cedros del Líbano sobrepasan a los pequeños arbustos. Estas grandes almas llenas de gracia y fervor, serán elegidas para enfrentarse con los enemigos de Dios, los cuales descargarán su furia por todas partes. Estas almas serán especialmente devotas a Nuestra Señora, iluminadas por su luz, fortificadas por su alimento y guiadas por su espíritu, sostenidas por su brazo y cobijadas bajo su protección, así pelearán con una mano y construirán con la otra. Lucharán con una mano, derrocando y aplastando a los herejes con sus herejías, a los cismáticos con sus cismas, a los idólatras con sus idolatrías y a los pecadores con sus impiedades...a través de sus palabras y su ejemplo atraerán a todo el mundo a la verdadera devoción a María. Esto les acarreará muchos enemigos, pero también muchas victorias y mucha gloria sólo para Dios.”

 

El Gran Aviso

El Señor exclamó: “Yo he venido a prender fuego en el mundo; y ¡cómo quisiera que ya estuviera ardiendo!” (Lc. 12. 49). Por El Gran Aviso o Advertencia, cada hombre, mujer y niño, vivirán el estado de su alma mediante la iluminación de su conciencia, de su inteligencia. El fuego del Espíritu Santo con la divina verdad penetra en el corazón, en el alma y en la mente de toda la humanidad y cada persona verán su vida. Será un magnánimo, extraordinario y único regalo de misericordia que vendrá de Dios para que nos convirtamos a Cristo en María.

Zacarías proclama:  “Colmaré con mi Espíritu de bondad y oración a los descendientes de David y a los habitantes de Jerusalén. Entonces mirarán al que traspasaron, y harán duelo y llorarán  por él como por la muerte del hijo primogénito. Se hará en Jerusalén un duelo tan grande como el duelo por Hadad-rimón en la llanura del Megido. Familia por familia, cada una por su lado harán duelo en el país..” (Zac. 12. 10-12).

Se ha denominado “Gran Aviso” o “Advertencia” a esta efusión del Espíritu Santo, debido a que es más fácil de entender que se trata de una oportunidad, aunque estrictamente se trata de un regalo de Dios, exclusivo, único e irrepetible en la forma como se dará.

Esta efusión del Espíritu Santo producirá la iluminación en todos los hombres. No es que haya estado fuera de su alcance siempre y solamente hasta este momento pueda acceder a ella, sino que solamente los pocos que han querido regirse por la voluntad de Dios con generosidad la han alcanzado en todos los tiempos.

San Juan de la Cruz explica en qué consiste este camino, en la “Subida al Monte Carmelo”, y Santa Teresa de Jesús en “Las Moradas”. En general se trata de un estado del alma que, avanzada ya en el camino de enderezar el corazón a los preceptos de Dios, ha purificado sus sentidos externos e internos y entra en la “noche del espíritu”, en que habrá de desprenderse de todo lo terreno para prepararse a la unión con Dios.

En la teología mística se llama “vía iluminativa”, que viene después de la “vía purgativa”. Así, la Advertencia  conjunta tanto las purgaciones activa y pasiva de los sentidos, con las purgaciones activa y pasiva del espíritu, como la iluminación interior que viene a consecuencia de estas.

Por esto decimos que se trata de un regalo magnánimo de Dios (Mc. 2. 17) al hombre, porque a la Advertencia se aplica perfectamente la parábola de los trabajadores que fueron contratados al final de la jornada, y que sin embargo recibieron el mismo salario que aquellos que trabajaron todo el día (Mt. 20. 1-16). “Los últimos serán los primeros”, no por merecimientos propios, sino por la gran bondad de Dios. (Mc.10. 31).

Alegrémonos, porque a muchos, el alcanzar este regalo de Dios, les costo ir al desierto y hacer penitencia años enteros y a otros les ha costado años en monasterios y conventos, a otros muchos años de vida matrimonial. Estos fueron contratados, unos al principio de la jornada, y otros a media jornada. Los últimos deben estar dispuestos a amar más al dueño del viñedo, toda vez que dará el mismo salario que a aquellos, por unas cuantas horas de trabajo, y también porque les habrá perdonado más.

Ciertamente el regalo implica un gran sufrimiento para todos, y es por ello que las revelaciones privadas adelantan que muchos “morirán de la impresión”, lo cual se debe a que todos veremos nuestras iniquidades una por una y daremos cuenta que desde lo profundo de nuestro ser sale por sí solo el sufrimiento de la compunción del corazón, de vivir con todo el ser el arrepentimiento por cada uno de esos actos, incluso los más pequeños (Mt.12. 36-37), pues se nos revelarán como actos de desamor. Así, el sufrimiento proviene de la disposición de la persona, de querer jamás haber cometido tales actos, por lo que acepta ese sufrimiento y lo deja brotar, hasta que quede saldada la deuda. Querrán todas las personas ir a pedir perdón a quien ofendieron (Lc. 12.57-59), aunque aquella persona no se acuerde del hecho o no le haya dado importancia. Incluso el hecho de que aquel hermano no crea necesario perdonar, por considerar insignificante el acto por el cual se le pide perdón, producirá llanto amargo. Eso sucederá con todas las acciones desde que tenemos uso de razón.  Al mismo tiempo se vivirá en efecto, como una ofensa hecha a Cristo, por lo que sufriremos aquello que dijo el Señor: “Aquello que dejaron de hacer a uno de estos, mis más pequeños hermanos, conmigo lo dejaron de hacer” (Mt. 18. 6-7; 25. 45) y también cuanto no hemos perdonado se sufrirá (Mt. 18. 23-35). Todos tendremos la oportunidad de convertirnos en el Hijo Pródigo, y el Señor, al vernos retornar (Lc. 11. 11-13) , se enternecerá profundamente y correrá a nuestro encuentro, con abrazos y besos (Lc. 15. 11-24).

Esta presencia del Espíritu Santo es la que claman diariamente quienes   rezan en la Iglesia la Liturgia de las Horas a la hora de Tercia –algunos sin darse cuenta y muchos ya ni rezan esa hora, admirablemente conservada inmutable en los monasterios y que instauramos para todos los portadores de la Cruz de Cristo Crucíferos, desde México para todo el mundo. Veni Creator Spíritus. Mentes tuorum visita, Imple superna Gratia que tu creasti pectora. Ven Espíritu Creador, ven a las mentes de los tuyos, llena de gracia celestial las mentes y los pechos que tu creaste. Esta oración se ha mantenido en el pueblo de la siguiente manera: “Ven Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles, enciende en ellos el fuego de tu amor, y todo será creado y se renovará la faz de la tierra”.

Tenemos algunos mensajes de la Santísima Virgen respecto de este aviso. En la Fiesta de Pentecostés, el 22 de mayo de 1988, el mensaje de Nuestra Señora al Movimiento Sacerdotal Mariano al respecto fue el siguiente: "...El Espíritu Santo vendrá como un rocío celestial de gracia y de fuego, que renovará el mundo entero. Bajo Su irresistible acción de amor, la Iglesia se abrirá para vivir la nueva era de su más grande santidad y resplandecerá con una luz tan fuerte que atraerá a todas las naciones de la tierra. El Espíritu Santo vendrá para que se cumpla la voluntad del Padre Celestial y el universo entero vuelva a reflejar su inmensa gloria. El Espíritu Santo vendrá para instaurar el Reino de Cristo y será un Reino de gracia, de santidad, amor y paz. Con su Divino Amor abrirá las puertas de los corazones iluminará todas la conciencias. Cada hombre se verá a sí en el fuego abrasador de la Divina Verdad. Será como un juicio pequeño. Luego Jesucristo establecerá su Reino Glorioso en el mundo. El Espíritu Santo vendrá por medio del triunfo de mi Corazón Inmaculado." El 2 de octubre de 1992, Nuestra Santísima Madre dijo nuevamente al Padre Gobbi cuan milagrosa será realmente la advertencia. Será algo tan grandioso que sobrepasará todo lo que ha sucedido desde el principio del mundo.

En efecto, gracias a esta advertencia, la humanidad verá impreso en su corazón y en su entendimiento, la grandeza del sacrificio de Cristo en la cruz, de la Eucaristía, se dará cuenta de cuanto nos ha amado el Padre que entregó a su Hijo Unigénito quien por su enorme amor por el padre y por nosotros, se entrego a una muerte y una muerte de cruz. Veremos el ridículo amor que hemos tenido por Él, ocupados y preocupados por tonterías. También se imprimirá en nosotros lo que María es para cada persona de la Santísima Trinidad y como también Ella nos ha redimido, en su papel de corredentora. En fin, quien desprecie este regalo, realmente merecerá la condenación eterna.

A través de una vidente estadunidense, el Señor resume en 12 puntos lo que ocurrirá con la advertencia:

1.-Será universal, todas las personas del mundo la vivirán;

2.-El mundo entero cesará toda actividad, para centrarse exclusivamente en la advertencia que estarán viviendo todos;

3.-Todas las personas exclamarán su arrepentimiento;

4.-Muchos pecadores querrán morir;

5.-El Espíritu Santo levantará a los pecadores de su estado;

6.-Las iglesias estarán llenas de penitentes;

7.-El dolor y la confusión llegarán al máximo en todo el mundo;

8.-Los sacerdotes deberán administrar el sacramento de la confesión las 24 horas del día;

9.-No habrá “vida normal”;

10.-Toda la humanidad comprenderá lo que es la verdadera caridad;

11.-Los fuertes deberán cuidar de los débiles.

Por último conviene anotar lo que Jesús dijo a la Sor Faustina, beatificada en 1993: “Antes de regresar como Justo Juez, volveré como Rey de  Misericordia. Antes de que llegue el día de la justicia daré la siguiente señal al mundo: Toda luz en el cielo se extinguirá y habrá una gran oscuridad en toda la tierra. Entonces aparecerá la señal de la cruz en el cielo y de las aberturas en donde estuvieron clavadas mis manos y mis pies, irrumpirá una gran luz que iluminará la tierra por un tiempo”.

Otras revelaciones indican que este periodo de oscuridad será de tres horas, el cual servirá para la efusión del Espíritu en que consiste el aviso. Cabe notar que ello implica que a lo largo de los sucesos finales, habrá dos periodos de oscuridad, como fenómenos cósmicos, este que hemos señalado y el que durará tres días, que constituye el castigo.

Este milagro concuerda con lo que revela el Apocalipsis (Apoc.  12), cuando a la mujer vestida de sol se le dieron las alas del águila para ser conducida al desierto, donde será alimentada durante tres años y medio, con el alimento del desierto, el alimento de los anacoretas y los monjes, la palabra de Dios y todos sus dones, los mandamientos de la ley de Dios, los sacramentos, las virtudes teologales y cardinales, los dones del Espíritu Santo, las bienaventuranzas, las virtudes que liberan de los siete pecados capitales.  Durante el periodo que la mujer sea alimentada a raíz de que haya sido llevada al desierto con las alas del águila, esto es, con la advertencia. Esta iglesia será protegida por su humildad delante de Dios, su reconocimiento de lo que es delante de Dios (con la compunción del corazón que proviene del reconocimiento de lo que Dios ha hecho por cada uno de nosotros y de los que nosotros hemos hecho por Dios; de cuanto nos ha amado Cristo, y cuan poco le hemos amado nosotros; de la pureza de corazón y de la virginidad de espíritu, que se adquieren sucesivamente) y por ello el Apocalipsis revela que cuando la serpiente arrojó agua por su hocico contra la mujer, la tierra (el hombre es de tierra en sentido trascendente cuando tiene la compunción, la pureza de corazón y la virginidad  de espíritu) se abrió para tragarla y no causó daño alguno a la iglesia que se está alimentando con frutos celestiales por voluntad de Dios. (Apoc. 12.13-18).

“La sabiduría construyó su casa, la adorno con siete columnas; mató animales para el banquete, preparó un vino especial, puso la mesa y envío a sus criados a gritar desde lo alto de la ciudad: “¡Vengan acá,  jóvenes inexpertos!  Mandó decir a los imprudentes: “Vengan a comer de mi pan y a beber del vino que he preparado. Dejen de ser imprudentes y vivirán; condúzcanse como gente inteligente””, advierte el Espíritu Santo a través de Proverbios 9. 1-6.

En este tiempo, lleno de la sabiduría de Dios, iniciará el cumplimiento de aquello que dice el Espíritu Santo: “mi deleite era estar entre los hijos de los hombres”. (Prov. 8. 31).

El Milagro

El Milagro ocurrirá, de acuerdo con las revelaciones particulares, en el transcurso del año siguiente a la advertencia y con este se revelará a la mujer vestida de sol, a la Virgen Santísima, la presencia de Dios y la renovación de la Iglesia. Con este milagro terminará el periodo de Gracia y dará inicio el periodo de Justicia para quienes viendo no vieron ni oyendo escucharon, ni quisieron entender en sus corazones, porque no quisieron que Cristo los salvara. Aunque no se sabe con certeza en qué consistirá dicho milagro, pero será permanente y podrá verse en todo el mundo, será un milagro de la presencia real de Cristo en la Eucaristía y de cómo María es corredentora con Cristo, porque es carne de su carne y sangre de su sangre. Iluminará los cielos. En Garabandal  fue revelado que el milagro ocurrirá  un jueves y el día del milagro la Iglesia estará celebrando la fiesta de un joven mártir de la Eucaristía. Este milagro confirmará la efusión del espíritu Santo que se da en la advertencia, en beneficio de los que se hayan acogido a Dios.

Las Escrituras muestran que este milagro imprimirá una señal, una cruz  en la frente de los elegidos, que los librará del castigo, como también se asienta en el Apocalipsis.

En Ezequiel 9. 1-9 se narra lo siguiente: "Y clamó en mis oídos con fuerte voz: ¡Acercaos los que habéis de castigar la ciudad! Y llegaron seis hombres por el camino de la puerta superior del lado del septentrión, cada uno con su instrumento destructor en la mano. Había en medio de ellos un hombre vestido de lino, que traía a la cintura un tintero de escriba, y, entrados, fueron a ponerse junto al altar de bronce. La gloria del Dios de Israel se alzó por encima del querubín sobre el que estaba, hacia el umbral de la casa, y, llamando al hombre vestido de lino que llevaba el tintero de escriba, le dijo: Tasa por en medio de la ciudad, por en medio de Jerusalén, y pon por señal una cruz en la frente de los que se duelen de todas las abominaciones que en medio de ella se cometen. Y a otros les dijo: Tasad en pos de él en la ciudad y herid. No perdone vuestro ojo ni tengáis compasión: viejos, mancebos y doncellas,  mujeres; matad hasta exterminarlos, pero no os lleguéis a ninguno de los que llevan la cruz. Comenzad por el santuario. Comenzaron, pues, por los ancianos que estaban delante del templo. Y les dijo: Profanad también el santuario, henchid de muertos los atrios. Salid, pues. Salieron y se pusieron a matar por la ciudad. Mientras ellos herían, quédeme solo, y, postrándome rostro a tierra, grité: ¡Oh Señor, Yavé! ¿vas a exterminar todo lo que queda de la casa de Israel, arrojando tu furor sobre Jerusalén?' Y me dijo: 'La iniquidad de la casa de Israel y de Judá es muy grande. La tierra está llena de sangre; la ciudad, llena de injusticia, pues se han dicho: Yavé se ha alejado de la tierra y no ve nada. Así, pues, haré yo: no perdonará mi ojo, no tendré compasión, haré recaer sus obras sobre sus cabezas. Y el hombre vestido de lino vino, con tintero de escriba a la cintura, vino a hacer relación: He hecho lo que mandaste”.

El sello de los elegidos, los que se hayan acogido a Dios con la advertencia y el milagro estará en la frente y en las manos, según el Apocalipsis y algunas revelaciones privadas. (Apoc 7: 3-8; 9: 4).

 

El Castigo

El Castigo, también conocido como el Juicio de las Naciones, se consumará la justicia divina. Lo anunció Nuestro Señor Jesucristo: “Luego, enseguida, después de la tribulación de aquellos días, se obscurecerá el sol, y la luna no dará su luz, y las estrellas caerán del cielo. Entonces aparecerá el estandarte del Hijo del Hombre en el cielo y se lamentarán  todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre venir sobre las nubes del cielo con poder y majestad grande...” Es una catástrofe descrita por Jesús en San Mateo 24; San Marcos 13 y San Lucas 21; 2a de San Pedro 2 y 3, así como en el Apocalipsis.

El Castigo y la venida gloriosa de Nuestro Señor Jesucristo lo precede el estandarte del Hijo del Hombre en el cielo, la cruz que se describe en el milagro.

Se podría pensar que ante todos los eventos de la tribulación, como los fenómenos el en cielo, en la luna, el sol, las estrellas, los terremotos, los maremotos e inundaciones “que inundarán continentes enteros en minutos”, los terremotos, las guerras, etc., los hombres se convertirán en masa. Sin embargo, las mismas escrituras prevén que no será así .

San Pedro en su 2a Carta, Cap. 2 versículos 4-9 adelanta que no será así: “Y ante todo debéis saber como en los postreros días  vendrán, con sus burlas, escarnecedores, que viven según sus propias concupiscencias, y dicen: “¿Dónde está la promesa de su venida? Porque desde que murieron los padres, todo permanece igual desde el principio de la creación. Es que voluntariamente quieren ignorar que en otro tiempo hubo cielos y hubo tierra, salida del agua y en el agua asentada por la Palabra de Dios; por la cual el mundo pereció anegado en el agua, mientras que los cielos y la tierra actuales están reservados por la misma palabra para el fuego en el  día del juicio y la perdición de los impíos.”

En el libro de Proverbios se advierte: “Yo los he llamado, los he invitado a venir, pero ustedes no han querido hacerme caso. Al contrario, han rechazado mis consejos; no han querido recibir mi corrección. ¡Ya me tocará reír cuando les llegue la desgracia! ¡Ya me burlaré cuando esté muertos de miedo, cuando vengan sobre ustedes temores y problemas, desesperación y angustia, como un torbellino que todo lo destruye! Ese día  me llamarán, pero no responderé; me buscarán, pero no me encontrarán, pues desprecian la sabiduría y no quieren honrar al Señor. No desean recibir mis consejos; desprecian mis correcciones. ¡Pues sufrirán las consecuencias de su conducta! Quedarán hartos de sus malas intenciones!” (Prov. 1. 24-31).

Es de hacer notar que estos impíos de que hablan las Escrituras han hecho difundir diversas versiones a través, sobre todo,  de películas que se han proyectado por la televisión, que retratan los días finales y como el hombre con la tecnología podrá hacer frente a los fenómenos cósmicos para evitar la destrucción, incluso en caricaturas como “Evangelion” se muestra a una humanidad que con la tecnología hace frente a los ángeles del cielo.  En algunos filmes se presenta a estos fenómenos como una amenaza extraterrestre (“Día de la Independencia”), de la que los hombres saldrán victoriosos. Otro film es “Armaguedon”, en el cual se muestra como los hombres logran desviar al asteroide que destruirá la tierra. El “Día Después de Mañana”, en que se describen los fenómenos naturales, de los cuales el hombre sobrevive, sin Dios.

Todo ello son ilusiones, porque la magnitud de los cataclismos supera a la imaginación más precoz. No dudamos que los poderosos de la tierra presentarán a dichos fenómenos como un ataque extraterrestre para distraer la atención de quienes no se hayan convertido, o como un fenómeno natural que puede ser modificado por el hombre. El hecho es que aunque los poderosos de la tierra se preparen para hacer frente a estos fenómenos ordenados por Dios, como se revela en la batalla del Armaguedón (Apoc. 16. 13-16), nada podrán hacer y perecerán al tiempo de la destrucción.

El 22 de noviembre de 1992, en congruencia con lo revelado en el Apocalipsis, la Santísima Virgen María dijo al Padre Gobbi: “En la tierra , dos tercios de la humanidad serán destruidos; un tercio permanecerá. Yo haré pasar a ese tercio por el fuego, lo refinaré como a la plata y lo pondré a prueba como al oro”.

El castigo se forma por diversos acontecimientos que hacen perecer a millones de hombres y tiene su culmen con Tres días de Oscuridad, de los cuales serán avisados los elegidos, aquellos que se hayan convertido durante la advertencia y el milagro y permanezcan fieles, a quienes se les dará a conocer el día de inicio de este fenómeno en su interior, como una visión intelectual, según lo expresó la Santísima Virgen María en una revelación privada a Fray David López en 1987, quien vive en una ermita en El Ranchillo, Texas, conocida como Nuestra Señora de la Ternura.

A este religioso se advirtió que durante los tres días de oscuridad los elegidos deberán permanecer con la compunción del corazón. “Deben conseguir agua bendita, objetos benditos y estar unidos estrechamente con el Sagrado Corazón de Jesús, manteniendo como señal de ello permanentemente encendida una luz de vigilia ante su imagen.”

Prosigue: “Los sacerdotes no deben ocuparse exclusivamente de su vida interior, sino de desarrollar la vida de oración interior de sus feligreses. Del mismo modo deben evitar hablar de revolución y rebelión. Los que hablan de revolución y rebelión son los secuaces del anticristo. Me afligen los religiosos del occidente que han renunciado a sus señales de consagración. Ellos en especial serán tentados por el demonio y no podrán resistir sus ataques espirituales y físicos. Deben volver a una vida de santidad y obediencia a Cristo, mi Hijo. No teman a nada ni a nadie. Todos llénense del amor de Dios por medio de la oración, leyendo las Escrituras y recibiendo los sacramentos. Estaré con ustedes durante el tiempo de angustia y mis hijos pueden buscar en mí un refugio seguro.

“Aquellos que luchan para vencer sus pecados personales que se repiten, no deben desesperarse, ya que Dios tomará en cuenta sus deseos y esfuerzos para vencer sus pecados.

“Durante esos tres días de oscuridad, no quedará ni un sólo demonio en el infierno, todos estarán sueltos en la tierra. Estos tres días serán tan obscuros que ni siquiera podrán ver sus propias manos.

“En esos días los que no estén en estado de gracia morirán de miedo por los demonios horribles que verán. Cierren todas las puertas y ventanas y no respondan a nadie que llame de afuera. La peor tentación será cuando el diablo imite las voces de sus seres queridos. Ésos no serán sus seres queridos, sino los demonios tratando de sacarlos de la casa.

“Dios ha elegido a algunas personas para que sean mártires al principio de los tres días de oscuridad, que no deben temer puesto que Dios les dará perseverancia, y después de su martirio los ángeles los llevaran al cielo en cuerpo y alma. Como lo ha advertido Mi Hijo Jesús, oren al Señor para que esos días no sean en invierno; que no haya mujeres encinta a punto de dar a luz, puesto que si sucede en invierno el frío será intenso y no habrá calefacción artificial, y mujeres a punto de dar a luz no tendrán asistencia médica.

“La gente no debe buscar señales ni perder el tiempo tratando de calcular la fecha. Las horas de oscuridad serían exactamente setenta y dos y que el único modo de contarlas será con relojes de cuerda porque no habrá electricidad.

“Es necesario convertirse y vivir caritativamente hoy. Vivir en estado de gracia. Es muy importante formar comunidades de alianza fraternal donde reciban apoyo moral y espiritual de sus hermanos. Los días de oscuridad serán muy difíciles para la gente soltera y para los padres de familia que tengan hijos adultos, porque oirán sus voces desde afuera.

“Los padres de familia, especialmente los papas, deben enseñar a sus hijos e hijas a orar. Durante las horas de oscuridad las oraciones de los niños serán milagrosas.

“Los sacerdotes tienen la responsabilidad de avisar a sus feligreses estos sucesos, darles fuerza, conversión y decirles que no teman. Tienen la obligación de comunicar estos mensajes y que no teman hacerlo puesto que ya fueron revelados antes a muchos santos, y no debemos perder más tiempo ignorándolos. Deben dedicarse a enseñar a la gente a convertirse y orar en el Espíritu Santo. También deben enseñarles a no preocuparse por los bienes materiales, dinero, poder, trabajo, etc., porque no vale la pena. Del mismo modo deben predicar sobre la preparación para la muerte. Es importante predicar sobre las cosas finales para los seres humanos: la muerte, el juicio final, el cielo y el infierno. Prediquen expresamente sobre la necesidad de estar consciente del pecado, especialmente del pecado mortal y sus fatales consecuencias. Dios prefiere que se conviertan por amor, pero si es necesario, por temor al castigo. De todos modos Él acepta la conversión y los recibirá porque los ama y quiere su salvación.” 

La Justicia divina se consumará durante el Castigo. San Juan Bautista anuncia en su predicación del Día de la Ira del Señor.  Él mismo llamaba Raza de Víboras a los escribas y fariseos —“...los conozco a ustedes y se que no aman a Dios (Jn. 5. 42)-- esto es a los hombres que corrompen la religión y de quienes el mismo Señor dijo: “Hagan lo que dicen, pero no imiten sus obras” (Mt. 23. 3). San Juan Bautista predica el juicio precisamente contra los que corrompen con sus obras a la religión y que creen que por estar dentro de la religión y tener ministerios son salvos; contra los que constituyen a la Gran Ramera: “Raza de víboras, ¿Quién les enseñó a huir de la ira que amenaza? Dad dignos frutos de penitencia; y no se ilusionen con decir por dentro: “Tenemos por padre a Abraham”. Porque les digo que Dios puede de estas piedras sacar hijos de Abraham. Ya está el hacha a la raíz de los árboles. Y todo árbol que no de buen fruto será cortado y echado al fuego. Yo por mi los bautizo en agua para penitencia; pero el que viene detrás de mi es más fuerte que yo, que no soy digno de quitarle las sandalias. Él los bautizará en Espíritu Santo y fuego; tiene en su mano el bieldo y va a limpiar su era; recogerá su trigo en el granero, y la paja la quemará con fuego que no se apaga”. ( Mt. 3. 7-12).

Nuestro Señor, cuando explica la parábola de la cizaña dice a sus discípulos: “...como se recoge la cizaña y se quema al fuego, así será al fin del mundo. Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles que recogerán de su Reino todos los escándalos, y a todos los agentes de maldad, y los echarán al horno del fuego; allí será el llanto y el crujir de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga.” (Mt. 13. 40-43).

En el Apocalipsis se narra como Cristo mismo ejecutará la justicia. Cuando se narran los hechos relacionados con la mujer vestida de sol,  se dice, en Apoc. 12. 5, que la mujer dio a luz a un hijo varón , el cual ha de gobernar a todas las naciones con cetro de hierro.

Es el Cordero, quien abre el rollo que está sellado con siete sellos. Al abrirlos salen los cuatro jinetes del Apocalipsis y los primeros fenómenos naturales que destruirán la tierra, así como la serie de terribles sucesos que azotarán a la humanidad al romper el séptimo sello, que da inicio a los toques de las siete trompetas de los siete ángeles que están al pie delante de Dios.

Al finalizar todos estos sucesos que implican el oficio de gobernar con cetro de hierro, viene un suceso culminante: “...y apareció un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba fiel y verdadero, porque con rectitud gobernaba y hacia la guerra. Sus ojos brillaban como llamas de fuego, llevaba en su cabeza muchas coronas y tenía un nombre escrito que solamente él conocía. Iba vesti­do con ropa teñida de sangre, y su nombre era: La Palabra de Dios. Lo seguían los ejércitos del cielo, vestidos de lino fino, blanco y limpio, y montados en caballos blancos. Le salía de la boca una espada afilada, para herir con ella a las naciones. Las gobernará con cetro de hierro. Las juzgará como quien exprime uvas y las pisa con los pies, y las hará beber el vino del terrible castigo que viene del furor   del Dios todopoderoso.  En su manto y sobre el muslo lleva­ba escrito éste título: "Rey de reyes y Señor de señores”. Y vi un ángel que, puesto de pie en el sol, gritaba con fuerza a todas las aves de rapiña que vuelan en me­dio del cielo: "¡Vengan y reúnanse para la gran cena de Dios, para que coman carne de reyes, de jefes mili­tares y de hombres valientes, carne de caballos y de sus jinetes, carne de todos: de libres y de esclavos, de pe­queños y de grandes!” Vi al monstruo y a los reyes del mundo con sus ejércitos, que se ha­bían reunido para pelear contra el que montaba aquel caballo y contra su ejército. El monstruo fue apresado, junto con el falso profeta que había hecho señales milagrosas en su pre­sencia. Por medio de esas señales, el falso profeta había engañado a los que se dejaron poner la marca del monstruo y adoraron su imagen. En­tonces el monstruo y el falso profeta fueron arrojados vivos al lago de fue­go donde arde el azufre. Y los de­más fueron muertos con la espada que salía de la boca del que montaba el caballo, y todas las aves de rapiña se hartaron de la carne de ellos.” (Apoc. 19. 11-21).

Todos los que serán aniquilados son quienes viendo no vieron y oyendo no escucharon, los que no quieren arrepentirse de sus crímenes y pecados, porque no quieren convertirse ni que Cristo los salve, porque quieren vivir su humanidad sin Dios y contra Dios, utilizando todos los dones naturales de Dios para construir su propio reino rechazando los legítimos derechos divinos del hombre ganados por Cristo. Los que destruyeron la tierra, los que cometieron toda clase de abominaciones utilizando a las religiones, los que explotaron al hombre y se enriquecieron, todos los que se hartaron con la injusticia y con el llanto de sus hermanos, los que los utilizaron para enriquecerse en sus negocios, los que utilizaron toda clase de inmoralidades y corrupción para hacerse del poder humano y de las naciones y para mantenerlo. Todos aquellos que rechazaron la misericordia que Dios dio en los sacramentos, en las múltiples ayudas de Dios a lo largo de sus vidas, los que finalmente rechazaron las últimas y grandiosas señales de misericordia y amor de Dios en la advertencia y el milagro. Todos los que engañaron al mundo tergiversando los hechos salvíficos de los últimos tiempos confundiendo a través de los medios de comunicación. Todos los que se alegraron con la muerte de los justos y los persiguieron; todos los que se impusieron el sello de la bestia; todos los que participaron, levantaron su mano contra Dios y aplaudieron a los que marcharon en la batalla del Armaguedón. Todos los que en fin, corrompieron, prostituyeron y destruyeron en ellos a la imagen y al templo de Dios con sus actos y pretendieron que el hombre fuera sojuzgado por el demonio, para esclavizarlo y destruir en él la imagen y semejanza de Dios, serán eliminados y precipitados al abismo. Aquí recibirán la plenitud de la bienaventuranza los que tuvieron hambre y sed de justicia, porque serán saciados, como prometió el Señor (Mt. 5. 6), y los que fueron fieles recibirán el reconocimiento delante de todos, como también nos advirtió: “...al que tiene, se le dará más, pero al que no tiene, hasta lo poco que tiene se le quitará. Y en cuanto a mis enemigos, que no querían tenerme por rey, tráiganlos acá y mátenlos en mi presencia” (Lc. 19. 26-27).

La Segunda Venida de Cristo

Para anunciar su Segunda Venida, el Señor  no deja de expresar cuanto nos ha amado y lo que hemos elegido en pago del desprecio que hemos hecho con nuestros actos contra su grande amor. Allí mismo se expresa de todos y cada uno de sus hijos, dirigiéndose a Jerusalén y refiriéndose paralelamente a los eventos que se han de vivir en el Juicio de las Naciones, manifestando la esperanza de que los judíos lo volverán a ver una vez que se arrepientan y rechacen al que aceptaron porque vino en su propio nombre y acepten al que rechazaron, porque venía en nombre de Dios.

Viendo la ciudad de Jerusalén, el Señor exclamó: “¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que Dios te envía! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta a sus pollitos bajo las alas, pero no quisiste! Pues miren, el hogar de ustedes va a quedar abandonado; y les digo que no volverán a verme hasta que llegue el tiempo en que ustedes digan: “Bendito el que viene en el nombre del Señor”” (Lc. 13. 34-35).

Jesús narra como será su segunda venida y siempre alerta a la prudencia para que no nos dejemos engañar por las imposturas previas a su llegada.

“...Así  como el relámpago al brillar, ilumina el cielo de uno a otro lado, así será  el Hijo del Hombre en el día de su regreso.” (Lc. 17. 24).

Esto ocurrirá inmediatamente a los fenómenos cósmicos, descritos como “el sol se oscurecerá, la luna dejará de dar su luz, las estrellas caerán del cielo y las fuerzas celestiales temblarán  y el castigo” (Mc. 13. 24-25) y  “pasado el tiempo de sufrimiento” , “Entonces verán al Hijo del Hombre venir en las nubes con gran poder y gloria. Y El mandará a sus ángeles para que con un fuerte toque de trompeta reúnan a sus escogidos de los cuatro puntos cardinales, desde un extremo del cielo hasta el otro.” (Mt. 24. 30-31).

El Señor vendrá tras los tres días de oscuridad, una vez que haya puesto a todos sus enemigos bajo sus pies (I Cor. 15. 25); “Dios esparce los huesos del enemigo. Quedarán en ridículo, porque Dios los rechaza” (Sal. 53 . 5) y los cielos y la tierra presentes hayan pasado. “Los cielos y la tierra pasarán, pero mis palabras no dejarán de cumplirse.” (Mt. 24. 35). “No se admiren de esto, porque va a llegar la hora  en que todos los muertos oirán su voz  y saldrán de las tumbas. Los que hicieron el bien, resucitarán para tener vida; los que hicieron el mal, resucitarán para ser condenados.” (Jn. 5.28-29).

 

Era de Paz

El Apocalipsis señala que habrá una Era de Paz donde Cristo reinará con sus elegidos, que durará mil años y que iniciará con la resurrección de los justos, que se menciona en los Evangelios. Será cuando el hombre, con la sabiduría del Espíritu Santo y con Cristo, gobernará al mundo con santidad y rectitud, y administrará justicia con recto corazón (Sabiduría. 3), y “ya no habrá más comerciantes en el templo del Señor todo poderoso” (Zac. 14, 21).

“Después de esta purificación, vendrá la primavera. Todo estará verde y limpio. El agua será cristalina, hasta el agua de los grifos de las casas. No habrá contaminación del agua, ni del aire, ni de los ríos. Lo más bello será que la gente vivirá de la tierra y del trabajo, no para sobrevivir sino por amor y apoyo mutuo”, reveló la Santísima Virgen María a Fray David López en 1987.

“Vi un ángel que bajaba del cielo con la llave del abismo y una gran cadena en la mano. Este ángel sujetó al dragón, aquella ser­piente antigua que es el diablo y sa­tanás, y lo encadenó por mil años. Lo arrojó al abismo, donde lo ence­rró, y puso un sello sobre la puerta para que no engañe hasta que pasen los mil años, al cabo de los cuales habrá de ser soltado por un poco de tiempo. Vi tronos, y en ellos estaban sentados los que habían recibido autoridad para juzgar. Vi también almas de aquellos a quienes les cortaron la cabeza por haber sido fieles testimonio de Jesús y al mensaje Dios. Ellos no habían adorado monstruo ni a su imagen, ni se habían dejado poner su marca en la frente o en la mano. Y vi que volvieron a vivir y que reinaron con Cristo mil años. Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta después de los mil años. Esta es la primera resurrección. ¡Dichosos los que tienen parte en la primera resurrección, pues pertenecen al pueblo de Dios! La segunda muerte no tiene ningún poder sobre ellos sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con Él los mil años.”  (Apoc. 20. 1-6).

 

Antes del Juicio Final

Cuando hayan pasado los mil años, “satanás será soltado de su prisión,  y saldrá a engañar a las naciones de todo el mundo; saldrá a engañar a Gog y a Magog cuyos ejércitos, numerosos como la arena del mar, reunirá para la batalla.  Y subieron por lo ancho de la tierra, y rodearon el campamento del pueblo de Dios, y la ciudad que él ama. Pero cayó fuego del cielo y los quemó por completo. Y el diablo, que los había engañado, fue arrojado al lago de fuego y azufre, donde tam­bién habían sido arrojados el mons­truo y el falso profeta. Allí serán ator­mentados día y noche por todos los siglos.” (Apoc. 20. 7-10).

Conviene reflexionar que según lo que expresa el Apocalipsis, el juicio final inicia por misericordia de Dios primero para los justos, quienes resucitan para reinar con Cristo durante mil años, tras los cuales, habrá una última prueba en la que participará la humanidad, probablemente nacida durante este milenio y que no hayan vivido la tribulación, que podrán formar parte de dos bandos que se prepararán para la guerra, para atacar a los elegidos, seducidos por el demonio, que será soltado por un breve tiempo para ese propósito, que llevarán el signo de Gog y Magog, los cuales serán “numerosos como las arenas del mar”, pero que finalmente serán consumidos por el fuego y luego precipitados al abismo. El profeta Zacarías menciona que habrá sobrevivientes “de los mismos pueblos que lucharon contra Jerusalén”, los cuales irán año tras año  “a adorar al Rey, al Señor Todo Poderoso”, a quienes de no hacerlo serán severamente castigados. Es probable que sean estos pueblos los que formen los ejércitos de Gog y Magog.

 

El Juicio Final

Concluidos estos sucesos, viene la consumación del Juicio Final o Juicio Universal, con la resurrección de todos los muertos. El Apocalipsis lo narra de la siguiente manera: “Vi un gran trono blanco, y al que estaba sentado en él. Delante de su presencia desaparecieron completa­mente la tierra y el cielo, y no se los volvió a ver por ninguna parte. Y vi los muertos, grandes y pequeños, de pie delante del trono; y fueron abier­tos los libros, y también otro libro, que es el libro de la vida. Los muer­tos fueron juzgados de acuerdo con sus hechos y con lo que estaba escrito en aquellos libros. El mar entregó sus muertos, y el reino de la muerte entregó los muertos que había en él; y todos fueron juzgados, cada uno con­forme a lo que había hecho. Luego el reino de la muerte fue arrojado al lago de fuego. Este lago de fuego es la muerte segunda, y allí fueron arrojados los que no tenían su nombre escrito en el libro de la vida.” (Apoc. 20.11-15).

En el Evangelio el Señor nos previene sobre el tipo de justicia que se aplicará en este juicio y su naturaleza: “No juzguen a otros, para que Dios no los juzgue a ustedes. Pues Dios los juzgará a ustedes de la misma manera que ustedes juzguen a otros; y con la misma medida con que ustedes midan, Dios les medirá a ustedes.” (Mt. 7. 1-2). “No todos los que me dicen “Señor, Señor”, entrarán en el Reino de Dios, sino solamente los que hacen la voluntad de mi Padre Celestial. Aquel día muchos me dirán: “Señor, Señor, nosotros hablamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios, y en tu nombre hicimos milagros. Pero entonces les contestaré: “Nunca los conocí; ¡aléjense de mi, malhechores!  (MT. 7. 21-23). Especialmente será riguroso el juicio contra estos, quienes ejerzan funciones religiosas y de servicio, cuando en lugar de cumplir cabalmente su función, más bien se sirven de ella con sus obras y contra los que inducen al pecado por gusto o por dinero, como lo declara el Señor en sendas condenaciones precedidas con la frase: ¡”Ay de ustedes”!. A los primero incluso los llama serpientes y raza de víboras. “¡Serpientes! ¡Raza de víboras! ¿Cómo van a escapar del castigo del infierno? Por esto yo les voy a enviar profetas, sabios y maestros. Pero ustedes matarán y crucificarán a algunos de ellos, y a otros los golpearán  en las sinagogas y los perseguirán de pueblo en pueblo. Así que sobre ustedes caerá el castigo por la muerte de todas las personas que han sido asesinadas desde el justo Abel, hasta Zacarías, hijo de Berequías, a quien ustedes mataron entre el santuario y el altar...” (Mt. 23. 33-36).

Asimismo, en el Evangelio de San Mateo, Capítulo 25, versículos 31 al 46 narra el Juicio Final: "Cuando el Hijo del Hombre venga rodeado de esplendor y de todos sus ángeles. se sentará en su trono glorioso. La gente de todas las naciones se reunirá delante de Él, y él  separará unos de otros, como el pastor separa las ovejas de las cabras. Pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda. Y dirá el Rey a los que estén a su derecha: “Vengan ustedes,  los que han sido bendecidos por mi Padre; reciban el Reino que está preparado para ustedes desde que Dios hizo el mundo. Pues tuve hambre, y ustedes me dieron de comer,  tuve sed, y me dieron de beber; anduve como forastero, y me dieron alojamiento. Estuve desnudo y me vistieron; estuve enfermo, y  me visitaron; estuve en la cárcel, y vinieron a verme.” Entonces los justos preguntarán: “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre, y te dimos de comer? ¿O cuándo te vimos con sed, y dimos de beber?  ¿O cuándo te vimos como forastero, y te dimos alojamiento, o desnudo y te vestimos?  ¿O cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y fuimos a verte?”  El Rey les contestará: “Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de estos hermanos míos más humildes, por mí lo hicieron.” "Luego el Rey dirá a los que están a su izquierda: “Apártense de mí, malditos; vayan al fuego eterno preparado para  el diablo y sus ángeles. Pues tuve hambre, y ustedes no me dieron de comer, tuve sed, y no me dieron de beber; anduve como forastero, y no me dieron alojamiento. Estuve desnudo y no me vistieron; estuve en­fermo, y en la cárcel, y no vinieron a visitarme. Entonces ellos le pregun­tarán: 'Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o como forastero, o falto de ropa, o enfermo, o en la cárcel, y no te ayudamos? El Rey les contestará: “Les aseguro que todo lo que no hicieron por una de estas personas más humildes, tampoco por mí lo hicieron.” Ésos irán al casti­go eterno, y los justos a la vida eter­na.

 
Cielo Nuevo y tierra Nueva

El cielo nuevo y la tierra nueva aparecen inmediatamente después del Juicio Final, toda vez que al inicio de este, y ante la presencia de Dios, el cielo y la tierra desaparecieron completamente “y no se les volvió a ver por ninguna parte”.

El Apocalipsis describe como será el cielo nuevo y la tierra nueva y sobre todo, como se devela el misterio de la Nueva Jerusalén, el misterio de la Santísima Virgen María y como baja del cielo y que es al mismo tiempo la Iglesia Santa, que ha adquirido su imagen y como esta imagen es la perfecta imagen de Cristo y por ello es la Esposa del Cordero, hecha uno con Él.

“Después vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra ha­bían dejado de existir, y también el mar. Vi la ciudad santa la nueva Jerusalén, que bajaba del cielo, de la presencia de Dios. Estaba arreglada como una novia vestida para su pro­metido. Y oí una fuerte voz que venía del trono, y que decía: "Dios vive ahora entre los hombres. Vivirá con ellos, y ellos serán su pueblo y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Secará todas las lágrimas de ellos, y ya no habrá muerte. ni llanto, ni lamento, ni dolor; porque todo lo que antes existía ha dejado de exis­tir."  El que estaba sentado en el trono dijo: "Yo hago nuevas todas las co­sas." Y también dijo: "Escribe, porque estas palabras son verdaderas y dignas de confianza." Después me dijo: "Ya está hecho. Yo soy el alfa y la omega, el principio y el fin. Al que tenga sed le daré a beber del manantial del agua de la vida, sin que le cueste nada. El que salga vencedor recibirá todo esto como herencia; y yo seré su Dios y él será mi hijo. Pero en cuanto a los cobardes, los incrédulos, los odiosos, los asesinos, los que cometen inmoralidades sexuales, los que practican la brujería, los que adoran ídolos, y todos los mentirosos, a ellos les tocará ir al lago de azufre ardiente, que es la segunda muerte”” (Apoc. 21. 1-8).

 

Conclusiones

Así pues, queridos hermanos, los eventos del Apocalipsis revelan  la gran esperanza de la humanidad, que finalmente alcanzará su liberación total con la plenitud de la filiación divina.

La Gran Tribulación conducirá a la transformación espiritual de la humanidad, que habrá de consumarse con la Parusía de Cristo. En corto  tiempo una serie de acontecimientos extraordinarios propiciarán el más grande regalo de Dios para la humanidad. El Gran Aviso o advertencia brindará a cada ser humano el conocimiento propio y claridad sobre el camino a seguir y la fuerza para recorrerlo. El milagro reafirmará el designio de Dios y la fuerza del Espíritu Santo en quienes escojan su voluntad. El castigo consumará la justicia divina sobre los perversos y la purificación de la humanidad regenerada.

Por la extraordinaria acción del Espíritu Santo María dará a luz a Cristo en la humanidad y llevará a plenitud la obra que inicio con la encarnación de Cristo y su participación como corredentora. Así dará inicio la felicidad con el Reino de Cristo en la tierra y la vida eterna a continuación.

Queridos hermanos: no queda más que animarnos, levantar la cabeza (Lc. 21. 25-31) y abrigar la dicha (Mt. 5. 1), como dice amorosamente el Señor. Así, confiados en Él, lanzarnos a la batalla y recibir el premio de los vencedores, que es Dios mismo.

 

 A mi hermano Juan Carlos.

En memoria de sus lágrimas

 frente a la imagen rota de la Última Cena

de Nuestro Señor Jesucristo.
 
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Soberana y Militar Orden de Caballeros de San Juan Diego del Tepeyac, del Templo del Espíritu Santo, Portadores de la Cruz de Cristo. Caballeros Cruciferos.